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No te llevaste todo cuando te fuiste.
Dejaste cosas pequeñas,
casi invisibles,
como deja la lluvia un olor en la tierra
o el mar un poco de sal sobre las piedras.
Dejaste tu risa escondida en...
No pronuncies miedo cuando me nombres.
Yo también guardo silencios
que solo saben abrirse con tu voz.
Si tiemblo,
no es por el frío de la noche,
es porque hay palabras tuyas
que todavía viven...
No percibo que el sentimiento central del poema sea el odio, aunque la palabra aparece varias veces. Lo que percibo con más fuerza es una mezcla de amor no correspondido, frustración, dependencia...
Vamos a sentarnos frente al amor como quien desarma un reloj viejo.
Con paciencia.
Sin miedo a encontrar piezas rotas.
Porque nos enseñaron a llamarle amor a demasiadas cosas que no lo eran: a...
En este poema, "Luna Roja" parece estar hablando de un amor tan intenso que no desea una relación tranquila o superficial, sino una experiencia transformadora. Lo que percibo es una entrega...
Una lágrima es un pequeño océano que abandona sus costas. Nace en el lugar donde los recuerdos se encuentran con los sentimientos y emprende un breve viaje por el rostro, como si quisiera dejar...
Lo que percibo en tu poema, poetisa, es la presencia de una tristeza profunda que aún no termina de nombrarse por completo. No aparece como un dolor explosivo o desesperado, sino como una...
Hay lugares que no aparecen en los mapas. No porque estén demasiado lejos, sino porque existen en otra geografía, una que los cartógrafos olvidaron dibujar y que solo conocen quienes alguna vez...
Lo que percibo en este escrito es la voz de un hombre profundamente enamorado que experimenta el amor como una fuente simultánea de belleza y sufrimiento. No parece tratarse simplemente de una...
Había una manera de mirarme que era como llegar a casa después de una guerra larga, como si tus ojos supieran el nombre secreto de mis cansancios.
Había otra.
La recuerdo todavía.
Era esa...
Los corazones no se rompen como los platos. No caen al suelo. No estallan. No dejan fragmentos visibles que alguien pueda recoger con una escoba al amanecer.
Los corazones se rompen de otra...
No existe universidad que enseñe esta ciencia.
La aprendí una noche cualquiera, cuando descubrí que el deseo verdadero no es una llama apresurada, sino una lámpara antigua que ilumina despacio...
Dicen que existe una poetisa extraña,
una mujer que nunca aprendió a confiar del todo en el papel.
Tal vez porque vio demasiadas cartas convertirse en ceniza,
demasiados cuadernos perderse en...
No sé medirla.
He intentado calcularla con la razón de los hombres prudentes, con las reglas que nos enseñaron para no perdernos, pero siempre fracaso.
Porque la distancia entre tu nombre y mi...
Hay en tu cuerpo un lugar pequeño que parece insignificante a los ojos apresurados y, sin embargo, guarda la profundidad de los grandes enigmas. Tu ombligo. Ese diminuto centro donde la vida dejó...
Ella no lleva bata blanca.
No necesita estetoscopio para escuchar el dolor,
porque aprendió a reconocer las heridas
en el temblor de una voz,
en una mirada que evita encontrarse con otra,
en el...
Todavía te encuentro en la lluvia.
No en las tormentas que llegan furiosas,
sino en esa llovizna suave que parece caer despacio
para no despertar los recuerdos.
Ahí, entre las gotas que resbalan...
Querido viejo:
No sé dónde estarás cuando leas estas palabras. No sé si tus manos temblarán un poco al sostener esta carta, si las canas habrán terminado de conquistar tu cabeza o si aún...
Te amé incluso cuando ya no estabas.
Cuando tu silla comenzó a llenarse de polvo,
cuando tu taza olvidó el calor de tus labios,
cuando la casa aprendió a pronunciar el silencio
con esa voz lenta...
Oye, Claridad
Oye, Claridad, el amor no tiene final. Lo que termina son las relaciones, los acuerdos silenciosos, las costumbres compartidas, las llamadas que antes llegaban a cualquier hora y los...
Yo no sabía rezar.
Andaba por la vida
como andan los hombres cansados,
creyendo que el amor era apenas
una costumbre bonita
o una herida que aprendía a cerrarse sola.
Entonces apareciste.
Y tus...
Hay noches que pasan sin dejar huella y hay otras que se quedan viviendo para siempre dentro de nosotros. La noche en que aprendí tu nombre de memoria fue una de esas.
No ocurrió nada...
Me gusta verte desnuda como quien contempla el mar por primera vez y descubre que toda la inmensidad del mundo cabe en una sola mirada. No hablo solamente de la piel que la luz acaricia ni de las...
La mejor versión de mí
no era la que sonreía más.
Era la que dormía tranquila.
La que no tenía miedo
de revisar el teléfono,
de amar demasiado,
de decir lo que sentía
sin pensar que eso algún...
No fueron kilómetros.
Ni ciudades.
Ni fronteras.
Ni relojes marcando husos distintos.
La verdadera distancia entre nosotros
comenzó el día
en que dejamos de contarnos el miedo.
Porque el amor...
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