Una lágrima es un pequeño océano que abandona sus costas. Nace en el lugar donde los recuerdos se encuentran con los sentimientos y emprende un breve viaje por el rostro, como si quisiera dejar constancia de que algo importante ocurrió en nosotros. Algunas lágrimas llevan nombres; otras, despedidas. Algunas nacen del dolor de una ausencia y otras de la felicidad de un reencuentro. Pero todas comparten el mismo destino: recordarnos que estamos vivos, que sentimos, que amamos y que, a pesar de todo, seguimos siendo capaces de conmovernos ante la belleza y la fragilidad de la existencia.