soneto

  1. lesmo

    Saudades

    Esto es por Galicia y sus gentes, allí nos acogieron. Saudades Me muero de saudades de la hiedra, del musgo de Allariz, de Redondela, de la Ponte de Rande, y de una estela, de sentir el orvallo en Pontevedra. Ansío en mi retina aquella piedra del Pórtico sagrado en Compostela y el son del...
  2. lesmo

    Mi pueblo

    A mis paisanos de este gran pueblo que es Mundopoesía. Mi pueblo Mi pueblo solitario en los veranos descansa por las tardes de la siega y las profundas grietas de la brega se curan con ungüentos en las manos. Gavillas por doquier en los secanos esperan a la yunta, y cuando llega se carga una...
  3. lesmo

    La vida todavía

    La vida todavía La muerte se pasea y sobrevuela a la cara tranquila de un anciano, parece que le agota la candela para después soltarlo de la mano. Vacía va su barca sin la estela de vida que le queda, viaja en vano, no es pasto todavía de una esquela y aún para algún féretro es temprano. El...
  4. lesmo

    No ser dueño

    Mis labios de nada vale que te busquen entreabiertos porque mi boca se seca con vanos suspiros secos. ¡Ay cuánto desierto! No ser dueño Tengo el alma solícita de besos y los tuyos tras fuerte cerradura, no los tengas, mujer, allí tan presos, que se asomen y dejen la angustura. Y mis labios...
  5. lesmo

    Sin ti no estaré cuerdo

    [...] Me dicen que hay un mundo sin tristeza, ¡están viendo en tus ojos, con certeza! El brillo de tus ojos Lomafresquita Sin ti no estaré cuerdo No llega a mi ansiedad siquiera el sueño que alivie y que anestesie cuanto ansío, si acaso fuera hoguera que a tu frío destierra con la rabia de mi...
  6. lesmo

    El sueño del ciprés

    El sueño del ciprés Un ciprés entre piedras se devana y rebasa las cumbres del tejado, batallando en el viento, cimbreado, en una guerra que ninguno gana. Inmóvil tiende sobre la besana la sombra junto al surco del arado que salta la clausura del cuadrado en huida solitaria siempre vana...
  7. lesmo

    Los ensueños

    Los ensueños Un sueño revestido de apariencia sobrevuela y perturba al ser dormido y un grito que semeja un estallido a todo lo devuelve a la consciencia. Y furioso se rinde a la evidencia del onírico impacto acontecido, se conduele del golpe, y sin un ruido acata su acuciante virulencia. Y...
  8. lesmo

    Diez golosinas

    Diez golosinas Tus brazos encarnados se terminan en diez dulces y largas piruletas que son las golosinas con que aprietas mis ansias enervadas que alucinan. Y cuando me recorren me adivinan aviesas intenciones, nada ascetas, que luego con el índice sujetas al ver con la pasión que se avecinan...
  9. lesmo

    Tu envés

    Tu envés El envés que decora tu figura te hermosea el compás cuando te alejas y con las ansiedades que me dejas no puedo manejar la tesitura. Desprovista de su nomenclatura tu espalda, demudada en dos bermejas colinas de parábolas parejas, al marcharte, imponente, te clausura. En ese caminar...
  10. lesmo

    ... un punto de lo justo

    ... un punto de lo justo Yo me enredo en tus formas, dulce musa, de redondo asomar exuberante y en la prenda sutil, y en el tirante, con mirada solícita e intrusa. Y en esa tesitura que me acusa disimulo, mas nunca lo bastante, mis ojos abandonan tu semblante descendiendo y recaban en tu...
  11. lesmo

    Tu carmín

    Tu carmín El carmín de tus labios que perfila la delicia que tienes en el gesto de encarnados matices, por supuesto, me seduce, me arroba y me encandila. Con brillante destello que rutila siempre pone en mi ser de manifiesto la esencia varonil, y así por esto también se me dilata la pupila...
  12. lesmo

    Tus almenas

    Tus almenas Me agoto del poder de tu conciencia marmórea que cubre mi mortaja que por dura y maciza no se raja aplastando mi ardor con su prudencia. Y ahogas mi brutal concupiscencia destinando mi mar a una tinaja, que oprimido con una estrecha faja ni embiste en sus mareas con violencia. Tú...
  13. lesmo

    Las debidas precauciones

    Las debidas precauciones Me matan las debidas precauciones que tomas a mi lado talentosa de cuando, con mirada candorosa, escondes, a la vez, las tentaciones. Así te pediré que le condones las deudas a mi vista, si nerviosa desciende por tu blusa cuidadosa que oculta mientras muestra tantos...
  14. lesmo

    Almuerzo solidario

    Almuerzo solidario En cada almuerzo bueno y solidario disfrutan la comida con un vino al tiempo que las cosas del destino a mí me lo prohíben por contrario. Al lado, copa a copa, fluye vario en denominación y sabor fino, de largo va pasando en su camino, sutil y a beneficio de inventario. Así...
  15. lesmo

    Intimidad

    Intimidad Solos mi Niño estamos, Tú dormido en el pobre pesebre; al Nacimiento no lo toca ni un pálpito de viento en esta intimidad sin ningún ruido. Me acerco y me arrodillo, Dios nacido; y cómo mira Madre, de contento estalla el San José sin movimiento, ¡qué gozo, mi pequeño, haber venido...
  16. A

    Añoranza

  17. lesmo

    Sonrisa fugaz

    Sonrisa fugaz Un ser anciano clama en el desierto, en una soledad terrible y dura, se encorva y mira al suelo, con figura de árbol inclinado y casi muerto; metáfora final del frío huerto, sin vida, sin asuntos, sin ventura, presagio ya de triste sepultura, en silencio, sedente, huero, yerto...
  18. lesmo

    Respóndeme

    Respóndeme Cuando me miras tú, faz lacrimosa, y no puedo saber qué es lo que piensas mis ansias se convierten en inmensas y el alma en la prisión más tenebrosa. Y tu voz, de ligera y silenciosa, las estancias que habitas hace densas, se cortan, las distancias son extensas y en ellas mi mirada...
  19. lesmo

    Ocaso en la playa

    Hermanos, los que estáis en lejanía […] Hermanos Dámaso Alonso Ocaso en la playa A veces, en la playa, al fin del día despido al tibio sol, y con la mano, que extiendo hacia el oeste y al hermano, vïajo allende el mar en lejanía. Y exclamo aquel soneto que decía que todo en español es más...
  20. lesmo

    Puente de amor

    Puente de amor * Como la Luna rige a la marea así mi alma abre sus anhelos a las aguas del tiempo, sin sus hielos para que alegres fluyan por mi aldea. Haré un puente de amor desde el que vea el hogar de tus sueños y desvelos, que me cruce a las lumbres de tus cielos y me funda contigo en roja...
  21. lesmo

    Tu hoyuelo

    Tu hoyuelo Me gusta ver la forma del hoyuelo que tienes, si te ríes, en la cara pues pone a mi pasión que se dispara llegando hasta los límites del cielo. Es como si me echaras un anzuelo sabiendo que si acaso no picara es porque sé muy bien qué me depara, ¡el no calmar las furias de mi celo...
  22. lesmo

    Oscuras auroras

    Oscuras auroras La casa triste está con tu vacío, sin tu voz, sin tu cuerpo, sin tus pasos, estos pobres sonidos son escasos e inundan el ambiente con el frío. Ausente está el calor, y este gentío recuerda a los inviernos. Los ocasos, ayer de color rojo en cielos rasos, hoy se estancan...
  23. lesmo

    Yo me dormí

    Yo me dormí Yo me dormí después de haber tenido tu cuerpo entre mis manos codiciosas, que se quedaron tristes, quejumbrosas, tras la furia violenta del sentido. Y volvieron los ecos del gemido de aquellas mis mareas amorosas, de nuevo los perfumes de tus rosas llegaron en la noche, ya sin...
  24. lesmo

    Niño enfermo

    Niño enfermo Bendita sea tu madre, niño mío, bendita sea la mano que te ayuda en esa soledad enferma y cruda y en esa guerra enorme contra el frío. Por un inmenso error y desvarío se lanza sobre ti la flecha aguda, certera y destructora, que no duda en matar la esperanza en el envío. Bendita...
  25. E

    El camino de un poeta

    Soneto El poeta lloraba, desdichado. LIoraba por su musa, a llanto suelto. En su angustia perdió su andar esbelto; al poeta la cruel musa ha dejado. Andando todavía en ese estado el amor por su musa fue disuelto, su tormento amoroso fue resuelto; de su musa el recuerdo fue olvidado. Recupera...
  26. lesmo

    Tu palabra

    En el principio era el Verbo... Juan 1,1 Tu palabra Ahora que lo triste día a día acompaña a la herida que no cierra, que libro en mi interior la crüel guerra y nace agonizante mi alegría, ahora, en esta enorme lejanía, tu voz dentro del alma se me aferra y todo lo que existe en esta tierra...
  27. lesmo

    La queja enamorada

    La queja enamorada En tanto que mi voz desaparece y pierde intensidad, se difumina en un eco que apenas se adivina, la tuya más sonora me parece. En tanto que se alarga, en tanto crece mi pesar tu semblante se ilumina y erguida tu figura, si camina a mi lado a la mía la ensombrece. En tanto...
  28. lesmo

    A Marisa, recién abuela

    A Marisa, recién abuela Se ha llenado tu alma con la prisa, tus labios con el beso y la ternura y tu oído de aquella partitura de aliento diminuto, como brisa. Se ha llenado tu rostro de sonrisa y en tus brazos se cuaja la hermosura, y el amor sosteniendo a la criatura con su luz que a tu...
  29. lesmo

    Tristeza

    Tristeza Tristeza mala amante y compañera, que restalla el costado cuando alcanza y dobla el espinazo a la esperanza mostrando así la muerte que libera. Tristeza, en el bullicio, es la sordera, que afila las palabras como lanza, que vuelca al mal el fiel de la balanza, haciendo un gran canchal...
  30. lesmo

    En los recuerdos de un rey

    En los recuerdos de un rey Tras la egregia figura del Veleta casi con la humildad de una colina, a su izquierda tan solo se adivina, enhiesto, el mascarón de una goleta. Y le clava en los cielos su saeta aquel grande de España que ilumina como un faro a la Vega Granadina cuando el sol en su...
  31. lesmo

    La dueña

    La dueña Tiene cara que ofende por ingrata y su oblicua mirada me marea cuando sobre los muebles se pasea y asegura el poner bien cada pata. Con uñas afiladas desbarata tapizados o alfombras, lo que sea, la comida del plato cuando husmea, si le gusta, sin más también la cata. Aquí vive la...
  32. lesmo

    La infancia duradera

    La infancia duradera De tarde, cada tarde, con mi abuelo, de su mano, me iba a ver el tren y el tiempo lo pasaba en el andén llevándome el olor en todo el pelo. El ruido parecía ser del Cielo, silbidos, y el metálico vaivén, y el quiosco, sobre todo, un almacén de ilusiones y dulce caramelo...
  33. lesmo

    La nada sin filosofía

    La nada sin filosofía La nada con la noche no se entiende que en ella iluminando está la Luna, tampoco con la ausencia inoportuna ni con lo que el oído sordo atiende. La nada solamente la comprende aquel que siempre y cada día ayuna y tiene tanto frío por la hambruna que apenas tiritando se...
  34. lesmo

    Necesario

    Necesario Tengo miedo al dolor, que no a la muerte, a los instantes previos de agonía, a mi torpe reacción llegado el día que me anuncien, fatídica, esa suerte. Tengo miedo de no saber quererte con más ansias y prisas todavía, como nunca te quise, no se fía más tiempo al que muriendo va a...
  35. lesmo

    José y las nueve musas

    José y las nueve musas José que cuando escribe necesita algunos requisitos que le inspiren temiendo que las musas se le piren, se ayuda, pero no de agua bendita. Así le acuden prestas a la cita, por sus versos, no extraña que suspiren y que tras el poema se retiren contentas, que es rumboso y...
  36. lesmo

    De bajos porcentajes

    De bajos porcentajes Con más o menos cinco como el viento escribo algunas letras que tenía, habré de darme prisa, no sabía que andaba yo tan corto del por ciento. Tengo la sensación de que el aliento me fuera escaseando, o todavía peor porque no tengo batería y puede esto apagarse en un...
  37. lesmo

    Soneto de las siete y quince

    Soneto de las siete y quince ¡Qué mala rima es ésta, siete y quince!, no tengo ni remedio, ni escarmiento, de andar berenjenales, de momento saldré bien de este haza sin ser lince; Caramba me lastimo, pues esguince me vale por ahora, me da aliento, pero con el esfuerzo lo que siento es que una...
  38. lesmo

    "Capicúa", ¡vaya rima!

    "Capicúa", ¡vaya rima! Las seis y treinta y seis, es capicúa, la rima es, desde luego, bien extraña, diréis, a ver el "tío" si se apaña o él mismo se ha clavado alguna púa. En fin, buscaré rimas con ganzúa, y así voy comprobando que se ensaña conmigo, que pensaba, –"tengo maña", a ver si una...
  39. lesmo

    Olvido

    Miserere mei... Olvido Si miras a tu hijo en su calvario, su mente que es su cruz y su martirio verás el empellón de color lirio desde tu gran silencio en el sagrario. Ves a tus predilectos a diario que acuden, se perfuman con el cirio pascual, en tanto yo con mi delirio enfermo, vago triste...
  40. lesmo

    El poeta, la bici y el espino

    A Don Fulgencio Cibertraker El poeta, la bici y el espino Fulgencio, cuando monta en bicicleta, se calza una durísima armadura por causa de la tierra, también dura, y aguanta estoicamente si le aprieta. Así va recorriendo en la meseta la senda más difícil e insegura, aquella que mejor y más...
  41. lesmo

    ¡Buenos días!

    A Lomafresquita. ¡Buenos días! Las nueve menos cuarto, ¡buenos días te mando, buena amiga!, por si acaso te encuentro levantada, y ya de paso sabré si has hecho nuevas poesías. Ya ves, yo por aquí, las alegrías parece me abandonan, no hago caso, que aún con esta pájara mi escaso decir es...
  42. lesmo

    Dos sonetos en el Calvario

    I Para que de una vez te siga y vea Apenas un chiquillo y las mujeres estaban a tu lado en el martirio, y yo, por otro lado, en tanto mueres ajeno permanezco en el delirio. ¡Deliro, sí!, por tanto que me quieres y no te puedo ver ni con el cirio que alumbra los despojos que Tú eres, cerúleos...
  43. lesmo

    Por sentirte, al leer, algo mejor

    Por sentirte, al leer, algo mejor Prefiero para ti el itinerario que tenga en la palabra lo bastante, tal vez, sin la metáfora impactante, huida del exceso lapidario. No quiero destilar del diccionario esencias de perfume mareante, que no debas ponerte ningún guante por algo que saqué del...
  44. lesmo

    Ese gran español, Rafa Nadal

    Ese gran español, Rafa Nadal Constante en la victoria tras victoria luchó con tal valor quitando el cieno que a aquella inundación le puso freno y fue el manacorí de nuevo historia. El pueblo que lo lleva en la memoria lo admira por templado y por sereno y el vencido por él se siente bueno...
  45. lesmo

    "Amigo", "contigo"

    "Amigo", "contigo" A veces, todo envuelto de tristeza, el día largamente se eterniza, el sol se ve cubierto de ceniza y llenos los jardines de maleza. No es solo lluvia fina en la cabeza, es algo más profundo, que enraíza, que encierra, no saber qué paraliza sentir una emoción o la belleza...
  46. lesmo

    Entre neones

    Entre neones Anduve algunas veces por desiertos de angustias y de torpes ansiedades, acaso entre el color de las ciudades no vi los fuegos fatuos de los muertos. Cegado, con los ojos bien abiertos, y sordo del escándalo del hades, no pude ver ni oír cuántas maldades maquinan los demonios...
  47. lesmo

    Medidas desesperadas

    Medidas desesperadas No vengas a buscarme, ¡pasa, pasa!, que amores tengo más para ser dados, y aún, con mis cabellos plateados, me queda entre sonrisas cierta guasa. Si vieras mi salud un tanto escasa, que sufre con los días más nublados, le pongo los remedios adecuados y cierro los postigos...
  48. lesmo

    A Compostela

    [...] Oíd, que ya es muy vaga, que ya es muy dulce, que se va y se apaga; dejando entre las verdes soledades ¡saudades, y saudades, y saudades! Sinfonía gallega Manuel Machado I Mística quietud (Peregrinar) Con mística quietud en el repecho un manto misterioso de verdura va creciendo en...
  49. lesmo

    Displicencias

    ... perro que no me deja ni se calla siempre a su dueño fiel, pero importuno. [...] Umbrío por la pena, casi bruno Miguel Hernández. Displicencias No me busques compases de alegría que muero lentamente solo y uno, con gruñidos de un perro inoportuno con un timbre de voz que conocía. Y...
  50. lesmo

    Los frescos de San Nicolás de Valencia

    Los frescos de San Nicolás de Valencia Detalle tras detalle no visible a causa de la altura en lejanía; es claro que el autor lo pintaría ajeno del aplauso apetecible. Un juego de color, en imposible equilibrio, en la bóveda ponía, allí que solamente lo vería aquel cuya mirada es infalible...
  51. lesmo

    Abrojos

    Abrojos Nada existe más vacuo que la caricia ausente, que la boca cerrada, que una mano hacia abajo, que el vacío es inmenso cuando el alma no siente y ademas es alegre con gentil desparpajo. La sonrisa que hiere, la que muerde y se clava es como de aguijones si mordaz el semblante, que un...
  52. lesmo

    Al borde del abismo

    Al borde del abismo Al borde estoy temblando en el abismo, no acabo de caer en lo profundo, con trémulo estertor me mira el mundo y allí, terrible, todo es del mutismo El Cielo no me ampara por lo mismo, no ampara pues mi ser es infecundo, sin voz, tan solo el eco –"no"–, rotundo, mandándome...
  53. lesmo

    Abyecta monosemia

    Abyecta monosemia Confuso estará el cielo de tormenta del trueno de una voz que lo equivoca que el fuego que ha salido de esa boca de brasas del infierno se alimenta. Sonido horripilante que atormenta, la náusea, de las heces, la provoca, un rito de asco y cieno con que invoca al mal que a...
  54. lesmo

    Ceremonial

    Ceremonial Se elevan las delgadas nervaduras hacia la solitaria piedra clave, e ingrávidas, suspensas, en la nave sostienen las pesadas estructuras. Un coro diaconal de voces puras al frente, en procesión avanza, grave, y entona una salmodia que, süave, se mezcla con incienso en las alturas...
  55. lesmo

    Vestida de Violante está Isabel

    También a Fulgencio Cibertraker, con afecto. Vestida de Violante está Isabel (Soneto a las cinco de la madrugada) Vestida de Violante está Isabel y dice que el disfraz ese la abruma, me pide algún soneto de mi pluma y saco mi tintero y un papel. Catorce versos tiene el bravonel y el sexto se...
  56. lesmo

    Esa rosa de la fe

    Esa rosa de la fe ¿Qué me hiciste, Señor, en esta herida?, ¿me la abriste, tal vez, porque cerraba?, ¿o quizás por la costra que ocultaba la secreta penuria de mi vida? O tu mano de padre que me cuida me devuelve el dolor que se alejaba, un regalo de amor que no esperaba que despierta mi alma...
  57. lesmo

    No hagas memoria

    No hagas memoria Aún no, mi Señor, que es muy temprano, no me llames aún a tu presencia, que temo tu justicia y tu sentencia por haberme soltado de tu mano. Aún no, Padre Dios, que en mi secano crecen tristes ortigas de inclemencia, míralo con piedad y con paciencia por si nace una espiga y...
  58. lesmo

    A un poeta que tachó

    A un poeta que tachó Ayer, cuando mostrabas tu soneto, noté lo pensativo que leías, que al punto su tejido deshacías no dejando cuarteto ni terceto. Y luego de inmediato y sin asueto una hora y otra hora proseguías, en tanto poco a poco lo escribías para hacerlo, de nuevo, por completo. Ayer...
  59. lesmo

    De Don Francisco de Quevedo, "Soneto casi coprológico"

    Soneto casi coprológico La voz del ojo que llamamos pedo, ruiseñor de los presos, detenida, da muerte a la salud más prevenida y el mismo Preste Juan la tiene miedo. Mas pronunciada con el labio acedo y del antro canoro despedida con risas y con pullas da la vida, y con puf y con asco siendo...
  60. lesmo

    Jamás confiados

    Jamás confiados Pobre del desdichado que le apriete el vientre en un momento delicado, y no teniendo a mano el excusado suspire por las gracias del retrete. Lástima del que, estando en ese brete, no toma precauciones, descuidado, que algún retortijón se ha comprobado muy fácil es que se...
  61. lesmo

    Los ojos solidarios

    Los ojos solidarios Si acaso del calor esa sustancia, pastosa, algún descuido deshidrata se adhiere cual malvada garrapata al sitio más ayuno de elegancia. En esta desgraciada circunstancia se forma la cascarria que maltrata, pues pincha e incomoda y arrebata, y arruina al gentilhombre la...
  62. lesmo

    Limpiando el cutis

    Limpiando el cutis ¡Oh punto!, entretenido y delicioso, solaz para el que estruja y el que mira, que aquel que con dos dedos te retira el ánimo lo instala en lo gozoso. Mas si acaso eres grande y generoso, y lleno de sustancia, se te admira, al punto de apretarte se suspira notándote lo dúctil...
  63. lesmo

    Sombra y muerte

    Sombra y muerte Despliega su capote el desconsuelo y enfrente del toril hinca su pena; nada sabe de huérfanos la arena ni tampoco de lutos un pañuelo. Un agudo sonido corta el cielo que acalla al graderío en tanto suena, y un suspiro de asombro todo llena al correr una sombra por el suelo...
  64. lesmo

    Ese gran oficio

    A José Galeote Matas, buen amigo y buen padre. Ese gran oficio Qué nobleza tendrá ese gran oficio, sin descanso, que nunca se termina, la edad o la salud no dan resquicio, y el camino es la paga al que camina. No acabarlo es el fin del edificio, y excavar el motivo de la mina, a la vez, si...
  65. lesmo

    Quiero ser abuelo

    Quiero ser abuelo Pues voy teniendo pinta ya de abuelo y aún no corretean a mi lado, quisiera con ternura haber limpiado los mocos a un chaval con mi pañuelo. Rozar eternidades en el cielo es ver a un pequeñín y, con cuidado, dormirlo, si se hubiera despertado, colmándolo de besos y consuelo...
  66. lesmo

    Indeciso

    Indeciso Me llaman indeciso y se comprende, o no, tal vez, quizás, no estoy seguro, lo dudo, no lo sé, ¡menudo apuro!, más tarde te diré, todo depende. Yo pienso..., realmente que por ende parece..., espera un poco, lo maduro, aún no tengo claro, me figuro..., tener una opinión, ¡quién lo...
  67. lesmo

    Bien podrían

    A mi querida poeta Bien podrían Bien podrían las musas coronarte con diademas de perlas y de oro, mil tritones de caracol canoro darte honor y los mares levantarte. Bien podrían los faunos elogiarte con pífanos y versos tu decoro, o los elfos con cánticos a coro, inspirados en ti, glosar tu...
  68. lesmo

    Me dices que me quieres

    Me dices que me quieres, no lo dudo por mor de este soneto y de su rima, que yo te quiero más si estas encima y más estando encima tu desnudo. Verás, si tú no puedes yo te ayudo que ganas no me faltan que me oprima, dulcísimo, el vaivén que no dé grima, sudando, en tanto que yo quieto sudo...
  69. lesmo

    Remediando el silencio

    Remediando el silencio El silencio desploma su osadía e insistente se queda y va pitando, y al tiempo que también va taponando me aísla y ensordece en ese día. Así es que se me adhiere con porfía agrandando al mutismo; compactando macizo en el oído va quedando con formas de inclemente...
  70. lesmo

    En el día de La Asunción de María Santísima

    Quince de agosto ¡Callad, que Nuestra Madre tiene sueño! ¿No veis cómo su cara resplandece y el rictus de dolor desaparece? ¡Cuánto debió sufrir pegada al leño! ¿Recordará a Jesús siendo pequeño? ¿Qué tiene su sonrisa que parece que acuna al Niño Dios y que lo mece? ¡Oíd cómo susurra: "Amor...
  71. lesmo

    A tus piernas

    A tus piernas La imponente y solemne simetría que, ingrávida, te eleva hacia la altura, nacarada, te funde a la cintura proezas de alabastro y poesía. Quien te hiciera tal molde rompería solo al ver, con asombro, en su escultura, la exacta columnata en alzadura, y supo que otra igual ya nunca...
  72. lesmo

    El seto de ciprés

    El seto de ciprés La almena verdinosa que rodea la casa, vegetal, en su espesura, defensión a lo íntimo procura si acaso una mirada merodea. Mas cuando mi mujer allí pasea o pretende descanso en la blandura del césped, me la guarda en su clausura para que únicamente yo la vea. Además, por...
  73. lesmo

    Aquellas horas junto al río (A Lomafresquita)

    A Isabel Camacho (Lomafresquita) Aquellas horas junto al río Las horas transcurrieron muy deprisa en el jardín del sueño junto al río y el tiempo quiso hacerse todo mío en brazos del afecto y la sonrisa. De vez en cuando el agua, con la brisa, nos daba un agradable escalofrío y entonces la...
  74. lesmo

    La peor de las peores

    La peor de las peores El placer que produce la avaricia es solo por contar el oro oculto, y al dar a tal señor tan alto culto en sí misma se envuelve y se acaricia. Disfrute es la lujuria, pero envicia, y al sabio lo convierte en un estulto, sin temple anega todo con tumulto e histriónico...
  75. lesmo

    Remiendos

    Remiendos De tanto ir y venir, de tanto paso, se hizo en mi zapato un agujero, con oficio le han dado algún repaso librándolo esta vez del vertedero. Es posible, llegando ya mi ocaso, que sea necesario un zapatero para poner remiendos al fracaso y al alma medias suelas de buen cuero. Al...
  76. lesmo

    Ay noche (A modo de glosa)

    […] … que muestras al que en ti su bien conquista los montes llanos y los mares secos; […] A la noche Félix Lope de Vega y Carpio. Ay noche (Soneto, a modo de glosa) Ay noche, locutora de mentiras, que elevas a discursos los mutismos y disfrazas de prados los abismos con embelesos que después...
  77. lesmo

    Tu lágrima (Soneto)

    Tu lágrima es un brote diamantino que trémulo desciende en la mejilla, perlado rebosar que fluye y brilla, y guarda en sus esencias lo salino. Tu lágrima es goteo cristalino de pena alambicada, y sin mancilla a veces se suspende y maravilla al párpado que ampara su destino. Tu lágrima es...
  78. lesmo

    No perderé (Soneto)

    Tú fuiste un gran amor inacabado, camino sin final no recorrido, tú fuiste cuadro, al fin, descolorido, al cual dejó el buril difuminado. Tú fuiste el gran trigal jamás segado, vacío de gavillas y de ruido, tú fuiste pasajera del olvido al tiempo que reinaste en mi pasado. Tú fuiste mi caer al...
  79. lesmo

    ... y sé que me amas (Soneto)

    ... y sé que me amas Despierto con la magia del momento, hasta el aire parece que se atreve a llamarme a la vida, suena el viento al cristal devanado, arcano y leve. Despierto, y tengo sed y sigo hambriento, la luz no será luz hasta que pruebe el agua y el sabor del alimento gozoso del asombro...
  80. lesmo

    Iznájar

    A José Galeote Matas, ilustre iznajeño. Iznájar Se extiende un pueblo blanco en la ladera entre el atardecer y la amarilla luciérnaga que apenas ahora brilla mostrando la campiña olivarera. Arriba, solitaria, la señera iglesia, y el castillo de la villa, y al fondo, en un gran lago, una...
  81. lesmo

    Recuerdo fugaz

    Recuerdo fugaz Casi como la llama de una vela, a veces diminuta y titilante, llega para quedarse algún instante la imagen que persiste de mi abuela. Y en esa vibración de la candela se escucha algún perol burbujeante, el guiso va esparciéndose humeante y está sobre el mantel limpio, de tela...
  82. lesmo

    Desagradecido

    Desagradecido En una sala estuve como interno, y allí en inmejorables condiciones, sobrado de cuidados y atenciones que a mí me parecían del infierno. El pan del desayuno estaba tierno, más caras fueron las medicaciones, un lecho, ropa limpia, habitaciones calientes, tirité como en invierno...
  83. lesmo

    El oasis

    He vagado perdido en el desierto y por fin un oasis se divisa, con el agua y el dátil que precisa mi cuerpo mancillado y medio muerto. Me recibes de par en par abierto, y me lavas de mugre la camisa y por Ti todo en mí se vuelve prisa, me agostaste de cardos todo el huerto. Ya la sed me has...
  84. lesmo

    Este es mi hoy

    Hoy mi día será para la pena, que se retuerce tal que fiera espada, me lacera la entraña de afilada y con indiferencia me cercena. Hoy siento sepulcral toda la arena, desértica y sin fin, sobre mi nada; su duna poco a poco silenciada, me cubre sin piedad y me adocena Hoy no tengo el consuelo...
  85. elpoetaartesano

    En la noche silente

    En la noche silente, cuando el mundo duerme, cuando titilan las estrellas con brillos de colores, cual centellas palpitantes, me siento, en un segundo, inmerso en el misterio y, vagabundo con mis sueños, siguiendo voy sus huellas; embriagado de tantas cosas bellas, me invade un sentimiento muy...
  86. M

    A un arroyo

    Fluye, corriendo lejos de esta tierra, abandona este terrón seco y duro este hogar de áspero fruto maduro avivando cuanto la tierra encierra. De encinares tus campos sin camino de alma de sudor, de pasto cobrizo de tajos crueles y profundos que hizo al correr, un torrente diamantino. El agua...
  87. lesmo

    Te recuerdo

    Te recuerdo Te recuerdo esperándome en la puerta con abrazos sin fin, la dulce boca carnosa que me dabas como loca y cómo la dejabas entreabierta. Te recuerdo mirándome despierta, y tu lágrima, como cristal de roca, cayendo de ansiedad porque era poca la tarde que nacía medio muerta. Te...
  88. lesmo

    De gimnasios, verduras y cintos

    De gimnasios, verduras y cintos Cuántas veces miré para otro lado de un gimnasio, marchando a toda prisa, mazmorra del terror, que es de tal guisa que no habrá otro lugar más despiadado. Por eso fue quedándome ajustado el calzón, y movía a la sonrisa, y un botón disparé de la camisa, por...
  89. lesmo

    Nem ao além

    Nem ao além Eu já não tenho medo até do além tenho medo ao meu mesmo sentimento que precisa do seu contentamento e só pra outros a sua atenção mantém. As tardes não são tardes se não vem, quando, devagarinho no tormento, vou calado, sem voz e sem lamento, mas sempre procurando-te também. Meu...
  90. lesmo

    Prantos de crianças

    Prantos de crianças As cidades parecem mais vazias sem o som habitual daqueles prantos, além disso as lembranças dos espantos ressoam poderosas nesses dias. Nossos silencios são para essas crias, esquisitos e azedos desencantos, ou suas mães, nos lugares sacrosantos, advertem-se com sérias...
  91. lesmo

    Pelusilla en el ombligo

    Pelusilla en el ombligo Tal vez si algún poema, cuando abunda los defectos, dictara la sentencia, no extrañe que resuene a displicencia si acaso conjugara en la segunda. Tal vez la reflexión sea profunda si es trasunto del ego y la conciencia; la propia es solo fuente de experiencia y la ajena...
  92. lesmo

    Llantos de niños

    dejad que los niños se acerquen a mí Llantos de niños Las calles me parecen más vacías sin el son beatífico del llanto, más bien lo que remeda el desencanto resuena poderoso en estos días. Las pausas silenciosas son impías, displicente rechazo al tierno canto; o a las madres, en sitio...
  93. minsandi

    Sonetos que os volvéis un nuevo canto

    Sonetos que os volvéis un nuevo canto en los mares infinitos del silencio: ¡Salid de vuestro nido! ¡Dejad vuestra parábola en el viento, pues os espera el amor que ha navegado para llegar a las aguas de los versos! ¡Salid! ¡Salid! ¡Por compasión y por piedad hoy os lo ruego! ¡Enamorad a todos...
  94. lesmo

    Madrid

    A Luis Adolfo Izquierdo del Águila. Tú, amenazante hija de la arquitectura y de la desordenada simetría, [...] y la bandera verde permanente ondeaba al viento, ausente, cada tarde. Ciudad En el Nombre del Tiempo. L.A. Izquierdo del Águila. Madrid Andando bulevares te imagino en busca de...
  95. lesmo

    ¡Alegrarte, amigo! (Soneto)

    A José Galeote Matas en su aniversario. ¡Alegrarte, amigo! Haciendo el Via Crucis voy camino con dolor, y es urente, y poco aguanto; ¿qué versos hoy serían, por lo tanto, los mejores, sin ese desatino? Por eso no concedo estar mohíno si quiero que te llegue bien el canto, el que exilia de...
  96. Maramin

    Sensaciones

    SENSACIONES Hoy que me siento alegre, sin razón especial que dé impulso a mi alegría no me pregunto nada y, sin porfía, dejo latir contento al corazón. Saber aprovechar esta ocasión de sentirse vivir en armonía no es algo que me ocurra cada día, en general carezco de ilusión. Mas estas...
  97. lesmo

    Alamedilla

    A Mila García Blanco, con gratitud. Alamedilla Tristeza es lo que a veces aparece, y se yergue, y es álamo sediento de aquella Alamedilla, en el momento que tanto Salamanca se atardece. Y sin columpio alguno no se mece, como antes se mecía el sentimiento, a mis diez, que notaban en su asiento...
  98. lesmo

    La heroína del Alba

    A María Luisa, compañera de tanto. La heroína del Alba Tú no tienes un traje de heroína, y tampoco te encuentras en las hojas de la prensa del día, y tus congojas pasto son de un archivo de oficina. Pero marchas, ¡arriba!, en la colina cuando apenas se ve, que no son rojas las luces del albor...
  99. lesmo

    Lo raro sería...

    Lo raro sería… No creo ser poeta un sólo día, ni siquiera habré sido algún momento, cada cual las navega con su guía y su brújula en este firmamento. Escribí del recuerdo que tenía, del dolor, o a mitad del sufrimiento, o tal vez en la efímera alegría, o en mucha soledad, o sobre el viento. Y...
  100. lesmo

    Don de lágrimas

    bienaventurados los que lloran Don de lágrimas Llorar, llorar, llorar, como un chiquillo, pero en la soledad, que no se enteren, que no penen por mí, si es que me vieren, que mía es la razón, si así me humillo. Que no vean los hierros del tobillo, los que, por tumefacto, se me adhieren...

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