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Remiendos

lesmo

Poeta veterano en el portal
Remiendos

De tanto ir y venir, de tanto paso,
se hizo en mi zapato un agujero,
con oficio le han dado algún repaso
librándolo esta vez del vertedero.

Es posible, llegando ya mi ocaso,
que sea necesario un zapatero
para poner remiendos al fracaso
y al alma medias suelas de buen cuero.

Al dejarle mi espíritu en su mano
–por temor de que acabe en la basura–,
confiaré en el magnánimo artesano:

él sabrá cómo hacer cada costura,
y sabrá que el pellejo no es flamante;
no se rompa, quizás para que aguante.
 
Última edición:
Remiendos

De tanto ir y venir, de tanto paso,
se hizo en mi zapato un agujero,
con oficio le han dado algún repaso
librándolo esta vez del vertedero.

Es posible, llegando ya mi ocaso,
que sea necesario un zapatero
para poner remiendos al fracaso
y al alma medias suelas de buen cuero.

Al dejarle mi espíritu en su mano
–por temor de que acabe en la basura–,
confiaré en el magnánimo artesano:

él sabrá cómo hacer cada costura,
y sabrá que el pellejo no es flamante;
no se rompa, quizás para que aguante.
Profundo y emotivo soneto mi querido amigo Salva, el alma, cansada y dolorida, nota su debilidad y desea ser de nuevo fortalecida... el cariño es el mejor artesano para arreglar todos los males que nos aquejan, su paciencia es infinita y su esperanza inagotable, el cariño es el mejor de los ungüentos para entrar y suavizar esos pliegues cóncavos donde la piel del alma se ha erosionado... quizás por andar ciega y confiada, sea como fuere, hay que dejarse curar siempre por alguien que nos quiera con paciencia y cariño para que nuestras heridas se curen y cierren...Me ha encantado leerte, mi entrañable amigo, siempre me encanta....muááááááaaáááaaackssssss.....
 
Remiendos

De tanto ir y venir, de tanto paso,
se hizo en mi zapato un agujero,
con oficio le han dado algún repaso
librándolo esta vez del vertedero.

Es posible, llegando ya mi ocaso,
que sea necesario un zapatero
para poner remiendos al fracaso
y al alma medias suelas de buen cuero.

Al dejarle mi espíritu en su mano
–por temor de que acabe en la basura–,
confiaré en el magnánimo artesano:

él sabrá cómo hacer cada costura,
y sabrá que el pellejo no es flamante;
no se rompa, quizás para que aguante.
Gran emoción me causa leer este maravilloso soneto, Salvador. Y... nada de ocaso! Un poema de lo más hermoso.
Mis fuerzas y un fuerte abrazo.
 
Remiendos

De tanto ir y venir, de tanto paso,
se hizo en mi zapato un agujero,
con oficio le han dado algún repaso
librándolo esta vez del vertedero.

Es posible, llegando ya mi ocaso,
que sea necesario un zapatero
para poner remiendos al fracaso
y al alma medias suelas de buen cuero.

Al dejarle mi espíritu en su mano
–por temor de que acabe en la basura–,
confiaré en el magnánimo artesano:

él sabrá cómo hacer cada costura,
y sabrá que el pellejo no es flamante;
no se rompa, quizás para que aguante.

Hola Salva, intenso poema y por cierto profundo.
pero no hay nada que remiende nuestra alma, solo el amor puede hacerlo, los recuerdos de los seres queridos, los que llevas en tu memoria,
Esa dama a la que sigues escribiendo la de la Alhambra Un abrazo.- y que seguramente te acompaña, y si no está, en algún sitio te espera, tienes a tu Granada amado.
 
Profundo y emotivo soneto mi querido amigo Salva, el alma, cansada y dolorida, nota su debilidad y desea ser de nuevo fortalecida... el cariño es el mejor artesano para arreglar todos los males que nos aquejan, su paciencia es infinita y su esperanza inagotable, el cariño es el mejor de los ungüentos para entrar y suavizar esos pliegues cóncavos donde la piel del alma se ha erosionado... quizás por andar ciega y confiada, sea como fuere, hay que dejarse curar siempre por alguien que nos quiera con paciencia y cariño para que nuestras heridas se curen y cierren...Me ha encantado leerte, mi entrañable amigo, siempre me encanta....muááááááaaáááaaackssssss.....
Mil gracias, querida amiga, por acudir siempre con tu mirada amable a mis propuestas y dejar en tus comentarios la huella de tu excelente sensibilidad. Celebro que estas letras hayan resultado ser de tu agrado.
Desde el sentimiento de la amistad, te envío un abrazo fraternal.
Salva.
 
Hola Salva, intenso poema y por cierto profundo.
pero no hay nada que remiende nuestra alma, solo el amor puede hacerlo, los recuerdos de los seres queridos, los que llevas en tu memoria,
Esa dama a la que sigues escribiendo la de la Alhambra Un abrazo.- y que seguramente te acompaña, y si no está, en algún sitio te espera, tienes a tu Granada amado.
Muchas gracias, estimada Catia por acudir a este espacio y dejar tu huella en el comentario. Haré caso de tus consejos.
Te dejo aquí un fraternal abrazo.
Salvador.
 
Remiendos

De tanto ir y venir, de tanto paso,
se hizo en mi zapato un agujero,
con oficio le han dado algún repaso
librándolo esta vez del vertedero.

Es posible, llegando ya mi ocaso,
que sea necesario un zapatero
para poner remiendos al fracaso
y al alma medias suelas de buen cuero.

Al dejarle mi espíritu en su mano
–por temor de que acabe en la basura–,
confiaré en el magnánimo artesano:

él sabrá cómo hacer cada costura,
y sabrá que el pellejo no es flamante;
no se rompa, quizás para que aguante.

Recuerda, Salvador, la singladura
que nunca pudo hundirte ni encallarte,
ya sabes de la dura y la madura,

del sano, del gusano, del hastiarte.

Más que nadie, conoces la rotura
y las cuitas, que rondan tu baluarte,
que, igual que los piojos en costura,
se juntan cuando quieren arruinarte.

Muy poco puedo hacer como artesano
por zurcir ese daño que te acosa,
tan solo darte fuerzas, como hermano;

-me suena tu soneto hoy a prosa-
mantente con tu barca a sotavento,
que el valiente jamás rehúye el viento.
~~
Mi abrazo...un poco más cerca.
 
Recuerda, Salvador, la singladura
que nunca pudo hundirte ni encallarte,
ya sabes de la dura y la madura,

del sano, del gusano, del hastiarte.

Más que nadie, conoces la rotura
y las cuitas, que rondan tu baluarte,
que, igual que los piojos en costura,
se juntan cuando quieren arruinarte.

Muy poco puedo hacer como artesano
por zurcir ese daño que te acosa,
tan solo darte fuerzas, como hermano;

-me suena tu soneto hoy a prosa-
mantente con tu barca a sotavento,
que el valiente jamás rehúye el viento.
~~
Mi abrazo...un poco más cerca.



No te extrañe que ahora se me abra
la rivera salobre contenida
al abrazo inmaterial de tu palabra
que llega como un bálsamo a la herida,
y acaricia mi barca por la amura
y me anima a seguir la singladura.
No te extrañe que mi emoción sincera
recale, y al abrigo gaditano,
si guía mi timón tu experta mano
atraque descansada y marinera.

Mil gracias, querido Manuel, por estar con este excelente soneto.
Recibe mi abrazo emocionado.
Salva.
 
Última edición:
No te extrañe que ahora se me abra
la rivera salobre contenida
al abrazo inmaterial de tu palabra
que llega como un bálsamo a la herida,
y acaricia mi barca por la amura
y me anima a seguir la singladura.
No te extrañe que mi emoción sincera
recale, y al abrigo gaditano,
si guía mi timón tu experta mano
atraque descansada y marinera.

Mil gracias, querido Manuel, por estar con este excelente soneto.
Recibe mi abrazo emocionado.
Salva.
Mi querido Salva, el bienestar de mis amigos, es el mío.

Pues queda, amigo mío, dicho lo dicho,
sin vientos que se lleven las palabras,
no queden los deseos en un nicho,
no sabe el corazón de abracadabras.
Remiendos ni pellejos son barreras
del alma, que no sabe de fronteras
y toma de la vida lo que escancia.
Si salobre hice el agua en tu rivera
me hace saber que no es quimera
que el sentir no conoce la distancia.
~~
Ooootro abrazo.
 
Mi querido Salva, el bienestar de mis amigos, es el mío.

Pues queda, amigo mío, dicho lo dicho,
sin vientos que se lleven las palabras,
no queden los deseos en un nicho,
no sabe el corazón de abracadabras.
Remiendos ni pellejos son barreras
del alma, que no sabe de fronteras
y toma de la vida lo que escancia.
Si salobre hice el agua en tu rivera
me hace saber que no es quimera
que el sentir no conoce la distancia.
~~
Ooootro abrazo.
Sigo el consejo
amarrando mi barca por sotavento,
que en la bahía
mi alma tranquila
sin temor de mareas tiene buen puerto.

Un marinero
que navega en los mares del sentimiento,
aunque esté triste
p´alante sigue
sobretodo si tiene a su hermano dentro.

Esto me pasa,
escuchando rumores de las cascadas,
del agua oculta,
la tierra tuya
ha llenado a mi alma de sal y plata.

Y entre sus calles,
anegado de asombro en los Arrabales,
ebrio de acordes
de pasodobles
que resuenan a cánticos celestiales.

Grandísimo abrazo, pleno de gratitud y de emociones por el exquisito regalo. No merezco yo tanto, amigo Manuel.
Salva.
 
Última edición:
Remiendos

De tanto ir y venir, de tanto paso,
se hizo en mi zapato un agujero,
con oficio le han dado algún repaso
librándolo esta vez del vertedero.

Es posible, llegando ya mi ocaso,
que sea necesario un zapatero
para poner remiendos al fracaso
y al alma medias suelas de buen cuero.

Al dejarle mi espíritu en su mano
–por temor de que acabe en la basura–,
confiaré en el magnánimo artesano:

él sabrá cómo hacer cada costura,
y sabrá que el pellejo no es flamante;
no se rompa, quizás para que aguante.

Piensa que el buen vino, de viejo es mejor.
En las cosas del alma, somos nosotros los remendones.
Buen y emotivo soneto.
Un abrazo.
Castro.
 
Excelente y hermoso soneto, pero tu espíritu es joven y no necesita remiendos. Un abrazo con todo mi afecto.
Miguel.
Bueno, bueno, querido Miguel, algunos parches tiene ya y, tal vez, requiera de algunos más.
Muchísimas gracias por la gentileza del comentario y por la amabilidad de la lectura.
Un abrazo fraternal desde Granada.
Salvador.
 
Sigo el consejo
amarrando mi barca por sotavento,
que en la bahía
mi alma tranquila
sin temor de mareas tiene buen puerto.

Un marinero
que navega en los mares del sentimiento,
aunque esté triste
p´alante sigue
sobretodo si tiene a su hermano dentro.

Esto me pasa,
escuchando rumores de las cascadas,
y el agua oculta,
la tierra tuya
me llega con rumores de sal y plata.

Y entre sus calles,
anegado de asombro en los Arrabales
llegan acordes
de pasodobles
que me suenan a cánticos celestiales.

Grandísimo abrazo, pleno de gratitud y de emociones por el exquisito regalo. No merezco yo tanto amigo Manuel.
Salva.

Barco amarrado
solo son cuatro tablas que están flotando,
no son tus velas
triste patera
de esperanza y refugio de desgraciados.

Bogo contigo,
que es de ser bien nasío el agradesío;
son mis acordes
regalos pobres
pa quien pone la cara por sus amigos.
~~
... He dicho ... y al que le pese ... pópeópaél.
 
Barco amarrado
solo son cuatro tablas que están flotando,
no son tus velas
triste patera
de esperanza y refugio de desgraciados.

Bogo contigo,
que es de ser bien nasío el agradesío;
son mis acordes
regalos pobres
pa quien pone la cara por sus amigos.
~~
... He dicho ... y al que le pese ... pópeópaél.
Magnífico, magnífico. Eres sensacional. Grandísimo abrazo.
Salva.
 
Remiendos

De tanto ir y venir, de tanto paso,
se hizo en mi zapato un agujero,
con oficio le han dado algún repaso
librándolo esta vez del vertedero.

Es posible, llegando ya mi ocaso,
que sea necesario un zapatero
para poner remiendos al fracaso
y al alma medias suelas de buen cuero.

Al dejarle mi espíritu en su mano
–por temor de que acabe en la basura–,
confiaré en el magnánimo artesano:

él sabrá cómo hacer cada costura,
y sabrá que el pellejo no es flamante;
no se rompa, quizás para que aguante.

Lo mejor de este excelente y reflexivo soneto que nos compartes, amigo Salvador, es que me ha permitido disfrutar también del buen intercambio con Manuel (Callejero60) que además de comentar con otro estupendo soneto consigue provocar lírica correspondencia. Ya ves, triple disfrute con sonrisas. Mis aplausos a los dos.

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Lo mejor de este excelente y reflexivo soneto que nos compartes, amigo Salvador, es que me ha permitido disfrutar también del buen intercambio con Manuel (Callejero60) que además de comentar con otro estupendo soneto consigue provocar lírica correspondencia. Ya ves, triple disfrute con sonrisas. Mis aplausos a los dos.

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Pues me alegro muchísimo, querido maestro, de eso que tan elegantemente me expresas. Te agradezco en el corazón este comentario, huella de tu presencia, siempre querida, siempre esperada.
Va mi abrazo que se acrisola en la más profunda admiración.
Salva.
 

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