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Alamedilla

lesmo

Poeta veterano en el portal
A Mila García Blanco,
con gratitud.

Alamedilla

Tristeza es lo que a veces aparece,
y se yergue, y es álamo sediento
de aquella Alamedilla, en el momento
que tanto Salamanca se atardece.

Y sin columpio alguno no se mece,
como antes se mecía el sentimiento,
a mis diez, que notaban en su asiento
lo que ahora a mis años me estremece.

Es el niño mirando hacia el ocaso,
a Occidente miraba en la pradera…
¿No tenía que estar jugando acaso?

Pero no, me subía a la escalera,
melancólico, y nada me era escaso
de lo mismo que hoy no se atempera.

Nota: La Alamedilla es un parque de Salamanca situado muy cerca de su centro histórico y a un paseo del Río Tormes.
 
Última edición:
Gran final, Salva.

Bien merece Salamanca ser nombrada de esta manera. Pero me quedo con esa introspección con la que acabas.

¿No tenía que estar jugando acaso?

Pero no, me subía a la escalera,
melancólico, y nada me era escaso
de lo mismo que hoy no se atempera.

Un abrazo.
 
Bien lo sabes tú, querido Sergio, que tan cerca la has tenido, y por castellano. Se yerguen esos recuerdos infantiles y claro...
Celebro que te haya complacido esta propuesta de la que tan amablemente destacas algunos pasajes. Quedo muy agradecido por este comentario de estreno que me ha llenado de satisfacción.
Con todos mis afectos, un abrazo fuerte.
Salva.
 
A Mila García Blanco,
con gratitud.

Alamedilla

Tristeza es lo que a veces aparece,
y se yergue, y es álamo sediento
de aquella Alamedilla, en el momento
que tanto Salamanca se atardece.

Y sin columpio alguno no se mece,
como antes se mecía el sentimiento,
a mis diez, que notaban en su asiento
lo que ahora a mis años me estremece.

Era el niño mirando hacia el ocaso,
a Occidente miraba en la pradera…
¿No tenía que estar jugando acaso?

Pero no, me subía a la escalera,
melancólico, y nada me era escaso
de lo mismo que hoy no se atempera.

Nota: La Alamedilla es un parque de Salamanca situado muy cerca de su centro histórico y a un paseo del Río Tormes.

Mi mujer estudió en Salamanca, yo la conocí muy cerca de la Alamedilla, en un disco de moda de entonces que se llamaba "nomber one", por lo que con este soneto "nomber one" me has regresado no a los diez pero si a los 28, no me subí a la escalera, pero si mi horizonte cambió.
Te felicito nuevamente
un abrazo
 
Mi mujer estudió en Salamanca, yo la conocí muy cerca de la Alamedilla, en un disco de moda de entonces que se llamaba "nomber one", por lo que con este soneto "nomber one" me has regresado no a los diez pero si a los 28, no me subí a la escalera, pero si mi horizonte cambió.
Te felicito nuevamente
un abrazo
¡Y tanto que cambiaría, querido Pepe! Yo estaba por allí ya con mis incipientes melancolías y tú esperando a la que iba a ser tu esposa, ambos sin duda con el sentimiento enervado; no vamos hermanando cada vez más.
Mil gracias por acercarte con tu mirada amable a estas letras.
Un abrazo fuerte.
Salva.
 
Última edición:
A Mila García Blanco,
con gratitud.

Alamedilla

Tristeza es lo que a veces aparece,
y se yergue, y es álamo sediento
de aquella Alamedilla, en el momento
que tanto Salamanca se atardece.

Y sin columpio alguno no se mece,
como antes se mecía el sentimiento,
a mis diez, que notaban en su asiento
lo que ahora a mis años me estremece.

Es el niño mirando hacia el ocaso,
a Occidente miraba en la pradera…
¿No tenía que estar jugando acaso?

Pero no, me subía a la escalera,
melancólico, y nada me era escaso
de lo mismo que hoy no se atempera.

Nota: La Alamedilla es un parque de Salamanca situado muy cerca de su centro histórico y a un paseo del Río Tormes.
Bello recuerdo, lleno de nostalgia.
Un placer, Salvador.
Un abrazo.
 
Hermoso soneto, y casualidad , mi mujer es salmantina y vivía en la avenida de Portugal muy cerca de la Alamedilla que nombras. Muchas veces he paseado por ella. Un abrazo cordial.
Muy agradecido, estimado Miguel. Efectivamente, una hermosa casualidad es que ambos hayamos paseado por los caminos de La Alamedilla. Según he comprobado, otros parajes hemos recorrido ambos, éstos llenos de agua oculta que llora, embrujo, cal, jazmines y frescos vericuetos. Un placer esas coincidencias.
Afectuosamente, un abrazo, ahora desde muy cerca del Albaycín.
Salvador.
 
A Mila García Blanco,
con gratitud.

Alamedilla

Tristeza es lo que a veces aparece,
y se yergue, y es álamo sediento
de aquella Alamedilla, en el momento
que tanto Salamanca se atardece.

Y sin columpio alguno no se mece,
como antes se mecía el sentimiento,
a mis diez, que notaban en su asiento
lo que ahora a mis años me estremece.

Es el niño mirando hacia el ocaso,
a Occidente miraba en la pradera…
¿No tenía que estar jugando acaso?

Pero no, me subía a la escalera,
melancólico, y nada me era escaso
de lo mismo que hoy no se atempera.

Nota: La Alamedilla es un parque de Salamanca situado muy cerca de su centro histórico y a un paseo del Río Tormes.
Me has hecho recordar mi estancia en esa ciudad, con sus casas rosas. Una de las ciudades más culta y con gente más educada que coñozco. Tambien ahí he visto, por la noche, en una calle principal, a un un mendigo arrodillado, cubierto con una manta, pediendo. Son imágenes que nunca se olvidan.
Un abrazo y mi admiración a tu arte.
Castro.
 
Me has hecho recordar mi estancia en esa ciudad, con sus casas rosas. Una de las ciudades más culta y con gente más educada que coñozco. Tambien ahí he visto, por la noche, en una calle principal, a un un mendigo arrodillado, cubierto con una manta, pediendo. Son imágenes que nunca se olvidan.
Un abrazo y mi admiración a tu arte.
Castro.
Celebro, querido amigo, que hayan resultado ser evocadoras para ti estas letras mías. Efectivamente es una gran ciudad donde el saber parece que se palpa. Demasiado frío para la mendicidad, esas personas siempre tienen demasiado frío, en cualquier lugar, yo vi en Vigo a una persona en pleno verano embutida en un abrigo solicitando ayuda en un semáforo, también se me quedó ya grabada.
Mil gracias, amigo, por acercarte a estas letras mías y dejar tu huella.
Gran abrazo.
Salvador.
 

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