Pon pausa en tu botón de tal prejuicio
y haz gárgaras mentales justo ahora
que el vacío legal sin un resquicio
da carta blanca a tu predecesora.
Tu tímida visión tornó en un vicio
que se extiende con gigabytes por hora
en tu supuesto afán de buen servicio
y un mínimo de comprensión lectora.
Aquí no se ha firmado ningún pacto
pero hay reglas de un juego ya obsoleto
que le dan un sentido a este contacto.
¿Quién quiere ser tratado como objeto?
Quemarse las pestañas es un acto
que exige al menos algo de respeto.
me gusto che!
tengo el coco duro, pero voy entendiendo de que se habla cundo se habla de este tipo de cosas. Es que a mí me gusta el sol en el lomo y el agua sin gusto a cloro. Bueno. Un abrazo.