Borealis
Poeta recién llegado
Cada día siento un conflicto mas y mas profundo con el deporte mas popular de nuestro país.
Este 3 de junio de 2026 se celebró una nueva marcha del movimiento 'Ni una menos', luego del aberrante caso de Agostina Vega en Córdoba, Argentina.
Las distintas instituciones que componen el fútbol argentino se pronunciaron con homenajes, videos y escritos. Por supuesto hubo algunas ruidosas ausencias. Entre ellos el club del cual soy hincha, River Plate. Ni un mensaje, un descargo, aunque sea un homenaje. Nada.
2 días mas tarde muere el ídolo popular mas grande que tuvo nuestro glorioso rock nacional; Carlos Alberto "el indio" Solari. Otra vez se repiten los homenajes y las ausencias, como si hubiera una grieta que separa empresas de clubes SOCIALES.
Esto redunda sobre una idea que viene pesando sobre el fanatismo y la cultura de amor por el futbol que heredé de mi padre y principalmente mi hermano. Ya no se si me gusta el fútbol. Entiéndase por fútbol no solo el deporte en el que participan 11 personas corriendo detrás de una pelota, intentando embocarla sobre un arco de 2 metros. Estoy hablando del fútbol como movimiento popular, como movilizador de emociones, de masas. Del fútbol como refugio para el perdido en las penumbras de una calle que no da tregua a los más necesitados. Del fútbol como lugar de contención para el niño, el adolescente y el adulto por igual. Del fútbol como parte fundamental de una cultura que pregona la solidaridad y la comunidad. Del fútbol no como un deporte individual, sino como uno en conjunto. Ese fútbol que me hacía emocionar cuando se jugaba bien, y cuando no terminaba después de los 90 minutos. Estoy hablando del club y su función social.
Crecí con eso en el club de mi barrio en el pueblo. Hoy no se que pensar. Figuras individuales resaltan por encima del conjunto que hacen a un equipo. Jugadores como Messi, Depaul, Suárez (entre otros) dándole la mano a un genocida (al que la FIFA galardona con un premio por la paz).
¿Puedo mirar un partido del mundial sabiendo que detrás de la parafernalia del folklore futbolístico se esconde el agonizante cuerpo de un deporte que ya no cumple la función con la que fue concebido? ¿Puedo seguir siendo hincha de un club con el que no comparto ideas, moral ni ningún tipo de relación mas allá del color de la remera que me puso mi familia al nacer? Mi consciencia no está tranquila respondiendo que sí.
Por ahora no se si diría que voy a dejar de ser hincha de River, pero sé que hasta que las cosas no se muestren diferentes, no voy a ver un partido de fútbol. Ese es mi pequeño modo de protesta ante todo lo expuesto, y tambíén mi manera de mandar al diablo a esa estupidéz de que uno se tiene que morir por los colores. Moriría por mis ideas, no por una banda roja que me cruzaron sin que yo tuviera consciencia de lo que implicaba
Este 3 de junio de 2026 se celebró una nueva marcha del movimiento 'Ni una menos', luego del aberrante caso de Agostina Vega en Córdoba, Argentina.
Las distintas instituciones que componen el fútbol argentino se pronunciaron con homenajes, videos y escritos. Por supuesto hubo algunas ruidosas ausencias. Entre ellos el club del cual soy hincha, River Plate. Ni un mensaje, un descargo, aunque sea un homenaje. Nada.
2 días mas tarde muere el ídolo popular mas grande que tuvo nuestro glorioso rock nacional; Carlos Alberto "el indio" Solari. Otra vez se repiten los homenajes y las ausencias, como si hubiera una grieta que separa empresas de clubes SOCIALES.
Esto redunda sobre una idea que viene pesando sobre el fanatismo y la cultura de amor por el futbol que heredé de mi padre y principalmente mi hermano. Ya no se si me gusta el fútbol. Entiéndase por fútbol no solo el deporte en el que participan 11 personas corriendo detrás de una pelota, intentando embocarla sobre un arco de 2 metros. Estoy hablando del fútbol como movimiento popular, como movilizador de emociones, de masas. Del fútbol como refugio para el perdido en las penumbras de una calle que no da tregua a los más necesitados. Del fútbol como lugar de contención para el niño, el adolescente y el adulto por igual. Del fútbol como parte fundamental de una cultura que pregona la solidaridad y la comunidad. Del fútbol no como un deporte individual, sino como uno en conjunto. Ese fútbol que me hacía emocionar cuando se jugaba bien, y cuando no terminaba después de los 90 minutos. Estoy hablando del club y su función social.
Crecí con eso en el club de mi barrio en el pueblo. Hoy no se que pensar. Figuras individuales resaltan por encima del conjunto que hacen a un equipo. Jugadores como Messi, Depaul, Suárez (entre otros) dándole la mano a un genocida (al que la FIFA galardona con un premio por la paz).
¿Puedo mirar un partido del mundial sabiendo que detrás de la parafernalia del folklore futbolístico se esconde el agonizante cuerpo de un deporte que ya no cumple la función con la que fue concebido? ¿Puedo seguir siendo hincha de un club con el que no comparto ideas, moral ni ningún tipo de relación mas allá del color de la remera que me puso mi familia al nacer? Mi consciencia no está tranquila respondiendo que sí.
Por ahora no se si diría que voy a dejar de ser hincha de River, pero sé que hasta que las cosas no se muestren diferentes, no voy a ver un partido de fútbol. Ese es mi pequeño modo de protesta ante todo lo expuesto, y tambíén mi manera de mandar al diablo a esa estupidéz de que uno se tiene que morir por los colores. Moriría por mis ideas, no por una banda roja que me cruzaron sin que yo tuviera consciencia de lo que implicaba
Estuve leyendo tu entrada y en muchas cosas estoy de acuerdo. En mi caso no sé por qué dejé de ver fútbol hace muchos años sobre todo los partidos del mundial y el paso mejor haciendo otras cosas con otras personas distintas que sienten distinto y aprovechando ese tiempo para cosas que considero más útiles. No hay nada político en esto que digo ni lo hago en forma de protesta, pero debo decir que me gusta elegir cosas que creo que son más auténticas para mí en este momento de la vida. Yo además de básquet también jugué mucho al fútbol y al rugby, claro que eran otros tiempos, y no estaba tan gordo. Un abrazo
que tengas mucha suerte en el portal!! Te seguiré comentando cuando vea a alguna entrada tuya. Chauuu