Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Traté de ser leal. Hasta diría
que amé sin condición de vez en cuando.
Anduvo Satanás merodeando
por mis alrededores noche y día
en busca de la luz del alma mía
de tentación en tentación. Dudando
de lo que creí cierto fui dejando
atrás a mi ignorancia. Bien podría
jurar ante el altar solemnemente
que nunca fui capaz de ser valiente
hasta que pude oír la voz del Cristo.
Me dijo: -“Niégate.” Grité: -“No puedo.”
-“¿Cómo has de no poder?” -”Me ahoga el miedo.”
-Entonces vete en paz, dí que no existo...”
que amé sin condición de vez en cuando.
Anduvo Satanás merodeando
por mis alrededores noche y día
en busca de la luz del alma mía
de tentación en tentación. Dudando
de lo que creí cierto fui dejando
atrás a mi ignorancia. Bien podría
jurar ante el altar solemnemente
que nunca fui capaz de ser valiente
hasta que pude oír la voz del Cristo.
Me dijo: -“Niégate.” Grité: -“No puedo.”
-“¿Cómo has de no poder?” -”Me ahoga el miedo.”
-Entonces vete en paz, dí que no existo...”
Última edición: