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No me preguntes si temblé.
Claro que temblé.
Pero hubo una hora
donde quedarse
era romperme más
que partir.
y entonces hice lo difícil:
creer en mí. Creerle
a esa parte mínima de mí
que todavía...
Niebla tenue
como telaranha
sobre el desierto
al amanecer,
envuélveme,
a sonhar,
llévame;
Que olvide
a ratos
el excelso desde sus ojos,
el dócil terciar de sus cabellos;
En la cima sin camino...
Amigos;
traigo esta muerte, ésta pobre muerte desnuda de mí, ya sin recuerdos,
anónima y desvalida como una joven viuda,
como una anciana mujer que mira desde su espejo,
casi sin luz, la...
En el acuario espeso de los años mudos,
un pez de antimonio se tragó las horas,
de metal frío nadando al revés.
Tú estabas allí, mi amor de juventud,
vestida con el teorema de los desencuentros...
Que he de hacer,
si al verte,
mi mente,
se alborota...
te saborean mis ojos
te recuerda mi boca
te piensa mi cuerpo
y te sienten mis oidos
Descontextualizas mis ansias,
desfazas mis...
Mi mar y la roca
sed y la palabra
se intenta y se piensa
nuevo versar
Nuevo mundo
nuevo estilo
nuevo ser
estar somos
Y que piense el viento
en la ola rota
yo me ceñiré
a la espuma...
Despintados y fugaces
Es una madrugada
donde los buenos recuerdos
brotan
fuera de orden cronológico,
despintados y fugaces.
Aquellos momentos
que vencieron al infinito
por sí solos,
para...
No será mi primer muerte,
ni mi primer infierno.
Mi cuerpo se volverá arcilla
para el hombre nuevo:
siempre más feo que ayer,
que todas las cosas del ayer.
Me arrastraré de nuevo,
con mi cuerpo...
Una elocuente advertencia severa y crítica hacia un poeta de la familia, acusándolo de inmortalizar la muerte y la crudeza en sus versos.
Me gustó.
Le envío un saludo desde mi humilde Habana
Poeta, crispido, de Neruda profundo.
Lector de las amantes.
Herida mortal del tiempo,
el otro tiempo,
el otro amor girante.
poeta lejano de los mares.
Latido, latido.
Embustero integrante de esta noble familia, tus poemas desgarrantes no son aptos para nuestro reconocido nombre; su belleza, que radica en altares a la muerte, es digna de ser quemada por su cruda...
La niebla no nos deja mirar
ni lo que pensamos.
Aunque no hace falta ver
lo que sentimos.
Mis manos ya saben
el mapa de tu cuerpo
cuando un dedo
traza la curva de tu cadera.
Mis labios reconocen...
Hundir en cielo, mi triste sol,
parir en celo, aún tiempo vuela,
gimo a mi manera, escuchando vientos fríos,
en donde pasos míos, huellas olvidan su amor,
subo cimas, desde ruinas ajenas,
marco...
El siseo del metal descendió implacable, decapitando al mito con un estrépito seco y definitivo; el dragón murió bajo el peso del hacha, dejando que la textura rugosa de sus escamas oscuras se...
Tengo miedo
mucho miedo
de volver a cometer esos crímenes.
No quiero estar en la lista negra
porque se que me espera un vacío enorme,
donde ellos están defraudados
porque me convierto en una...
El amor acomula cadaveres
Entre los que ven las nubes suaves
Y olvidan que contienen truenos
Aroma delicada de las flores
Arma letal de aguda espada
Nadie dice que este viejo mito
Es real...
Me quiero enfocar en los gozos
de cosas que brillan, destellos,
tus ojos que son siempre bellos,
que quitan lo negro a mis pozos.
El día hoy tuvo reposos,
no obstante por que hubo atropellos...
Espero tontamente que regreses,
pasar inadvertido tu abandono
me dicta el corazón, y reflexiono:
¡Es algo que en verdad no te mereces!
Tu ausencia, la pagué con intereses,
aún al recordarte, me...
No volveré a mirar
tus ojeras crecer bajo la lluvia,
ni las hojas de octubre
morir en tus hombros delgados,
al gato negro
velar tras el vidrio
con plumas entre los dientes.
No volverás a...
La culpa, mi culpa
noto como corre
avanza por mis venas
no la controlé
y ahora me envenena.
Y por unos segundos
corre por mis muñecas
por mis tobillos
y no por mis venas.
Siento que cae
y caigo...
El amor se ha transformado en una ofrenda de lágrimas y un resentimiento amargo.
Me alegra verle de nuevo Ziler.
Le envío un saludo desde mi humilde Habana
¿Cómo se me escapó tu silueta de mi cama? Ahora solo me encuentro recogiendo tus pedazos con mi lamento, esparcidos por el fulminante tiempo y regados, sin abono, en una floreciente soledad.
No...
Aún queda en este lecho el vago rastro del fuego que encendiste con tu boca, y el alma, que de amarte se hizo roca, padece la orfandad de su astro.
Tus dedos fueron redes en mi talle, sublime...
Ingiriendo esta alcoholizada tristeza, tengo ya el estómago revuelto de promesas endulzadas. Espero que estas náuseas de morir me permitan degustar el amargo pasado cuando sus besos eran el manjar...