Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
En este trastornado diván se cuestiona mi escritura como un método destructivo, capaz de incitar a mi alma al suicidio por su oscura narrativa. Ignoran que estoy muerto desde hace tiempo mientras floto en un vacío tan inmenso y solitario como lo será mi velorio al llegar la hora de partir. Como...
Embustero integrante de esta noble familia, tus poemas desgarrantes no son aptos para nuestro reconocido nombre; su belleza, que radica en altares a la muerte, es digna de ser quemada por su cruda realidad. Necesitas un psicólogo que desvanezca tus fantasmas, pues de tanto nombrarlos ya nos...
¿Cómo se me escapó tu silueta de mi cama? Ahora solo me encuentro recogiendo tus pedazos con mi lamento, esparcidos por el fulminante tiempo y regados, sin abono, en una floreciente soledad.
No te sostuve mientras caías hacia la muerte porque tus tristezas eran demasiado pesadas para mis manos...
Ingiriendo esta alcoholizada tristeza, tengo ya el estómago revuelto de promesas endulzadas. Espero que estas náuseas de morir me permitan degustar el amargo pasado cuando sus besos eran el manjar principal de este tugurio destruido.
Es una miseria de presente tener que preparar con mis propias...
Entronizado como un dios en este infierno tapizado, desato una ofensiva verbal que sofoca cualquier asomo de aversión: esa malhadada suerte que debí incinerar junto al trébol fatuo de mi infancia. Hoy habito un insomnio desolado, donde recojo con vergüenza las plegarias que me parieron ,mientras...
Con estos ojos que contemplan la muerte calcino el trébol que el azar me ha entregado, pues busco que mi destino arda con él. Es un desorden incongruente donde trabajo para financiar la fosa de mi propia derrota mientras la madrugada se viste en cuerpo de otra puta ajena.
Me despojo del cariño...
No me saludes con esta solemnidad que parece más condolencia que veneración; recuerda que sigo siendo el rey de esta libreta, aunque solo sea en su sombra. Si leyeras cada fragmento de ella, entenderías que escribir en este reino es una parsimonia sacramental.
Contemplo cómo derrocan mi corona...
No confundo estos versos, abigarrados de crudeza, con el eco de un lamento indeleble; no son un estrépito amenazante que se disipa, sino secuelas destinadas a languidecer en un impasible silencio hasta quedar postradas en mi libreta deshecha.
Organizo aquellas falacias mentales que nutren mis...
En este mundo al revés, mi racionalismo se vuelve honrado y no permito que el ego sea la base de toda certeza; no sé si Descartes aprobaría esto, pero necesito existir para luego pensar. El sol, en la paradoja que planteo, me congela con rayos que perforan mi memoria tan profundo que solo hallo...
Me angustia que mi inspiración brote de este vacío cenital bajo la idea de que, al escribir, solo hago ostentación de mi propio ocaso. Me invade la certeza de saber que mi sepulcro estará deshabitado porque no descansaré ni en la cama donde hoy me rindo. Ese lecho, ornamentado con flores...
Hospedando la cordura en esta funesta taberna, ritmos endémicos me invitan a bailar una salsa que dicta los pasos de mi más profunda desazón. Bien sé que esta melodía no es una gallarda lenta y que, tras oírla, la tinta no brotará por mis poros; sin embargo, no puedo dejar de admirar su...
Adiestrado trazo por tus soberanas líneas, socorro fiel para ahuyentar mi huida placentera. Gracias a esa sensación de libertad brindada en esta solitaria realidad que me ha parido, puedo describir mi existencia como un habitáculo omnisciente y llamarte el digno escribano en mi juicio final...
Parecía que todo era distinto en esta existencia baldía cuando tus ojos observaron la vacuidad y te quedaste para admirarla. Quién nos iba a decir que ese acto tan altruista sentenciaría nuestro destino de tango y flor.
Me olvidé de la muerte y su cortejo en el hombro, mientras apostaba todo a...
Enfrentando al espejo no logro escandir mi corazón; solo veo un resquicio del lírico reo que pensaba que, escribiendo su calvario, iba a sopesar el dolor. Pero, con cada calamidad, los poemas han ido perforando mi pesimista ínsula hasta dejar un miedo que todavía susurra en mi torrente.
Inmensa...