Un llamado al desastre

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
En un mundo
donde el placer es culpa,
aún aletargada la felicidad,
por su carencia y no por respirarla,

en un mundo
donde el deber es regla,
y su falta empobrece al hambre
de cualquier estómago ajeno,
a la esclavitud que se nos alza
aún muertos,

y a la muerte se les aprecia sus huecos,
anclados a cada corazón herido,
al anhelo del vivir mejor,
señuelo que se desangra entre los días,

vidas, su abstinencia o su placebo,

y las noches son cuna y cuento,
celdas construidas
con obsesión y miedo,

ellas quisieran controlar al soñador,

entre espasmos de vientos,
cientos de misterios emergen,

oscurecen al que observa atentamente,

verdades latentes, condenatorias,
hacen que uno se ahogue, inerte,
flotando en la negrura de su sangre,

un dios que coagula sus intentos,

como madre y cría,
como parásito y enfermedad,

las penumbras se hacen eco a la distancia,

lo que se percibe no es tan diferente,

solo un llamado postrado en el aire,

un pedido de muerte,

suplicando coraje,
o completa inconsciencia,

un llamado al desastre,
por vivir,
para lograr quebrar este horizonte.
 
En un mundo
donde el placer es culpa,
aún aletargada la felicidad,
por su carencia y no por respirarla,

en un mundo
donde el deber es regla,
y su falta empobrece al hambre
de cualquier estómago ajeno,
a la esclavitud que se nos alza
aún muertos,

y a la muerte se les aprecia sus huecos,
anclados a cada corazón herido,
al anhelo del vivir mejor,
señuelo que se desangra entre los días,

vidas, su abstinencia o su placebo,

y las noches son cuna y cuento,
celdas construidas
con obsesión y miedo,

ellas quisieran controlar al soñador,

entre espasmos de vientos,
cientos de misterios emergen,

oscurecen al que observa atentamente,

verdades latentes, condenatorias,
hacen que uno se ahogue, inerte,
flotando en la negrura de su sangre,

un dios que coagula sus intentos,

como madre y cría,
como parásito y enfermedad,

las penumbras se hacen eco a la distancia,

lo que se percibe no es tan diferente,

solo un llamado postrado en el aire,

un pedido de muerte,

suplicando coraje,
o completa inconsciencia,

un llamado al desastre,
por vivir,
para lograr quebrar este horizonte.
Muy bueno IgnotaIlusión, o para querer perderse y renacer.

Saludos
 

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