Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
En un mundo
donde el placer es culpa,
aún aletargada la felicidad,
por su carencia y no por respirarla,
en un mundo
donde el deber es regla,
y su falta empobrece al hambre
de cualquier estómago ajeno,
a la esclavitud que se nos alza
aún muertos,
y a la muerte se les aprecia sus huecos...
Y nos desprendemos
como plumas de un temor sereno,
aún condicionado,
alas trascendentales
que limpian los senderos del destino,
barren nuestros cuerpos,
como hojas en el viento somos olvidados,
el semblante que nunca fenece,
huellas de un mundo perdido,
somos autores de esta contradicción...