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Aquel viejo pirata, con su pierna de palo
y su garfio por mano, y su parche en el ojo,
era, a pesar de tuerto, y de manco, y de cojo,
en una vieja historia romántica, el cruel malo.
Bebía ron a espuertas, producto de un saqueo
en Santiago de Cuba, no siendo él ni grumete,
y fumaba su pipa...
Si no tengo tu amor, si es que acaso mi boca
no liba de ese néctar que mana de tus labios,
si tus ojos de luz no eclipsan mis agravios
ni tu voz es caricia que a los vientos convoca,
No voy a ser dolor que se adhiera a mis versos,
ni olvidos imposibles, errantes e insepultos,
no seré el fiel...
Ay, ay, ay "mademoiselle"
A través del vergel pasé junto al laurel,
quise hacer un rondel, todo vino en tropel,
porque al ver el clavel que adornaba el dintel
con los ojos en él encontré a mademoiselle
que en un blanco papel con un fino pincel
de color a pastel lo pintaba muy fiel.
Un momento...
En estas horas tristes...
En estas horas tristes la voz, que no me alcanza,
tiene un eco lejano que no llega hasta mí,
en cambio persistiendo me queda la esperanza
de que venga la noche y de encontrarla allí.
Los sueños, los instantes parece que se hielan,
pero revolotean los mirlos sin cesar...
Pueblo deseante
Mi patria son tus ojos donde quiero estar preso
detrás de tus pestañas, donde está tu retina,
junto al eco callado de la imagen, y el eco
de las cosas sagradas que miraste en la vida.
Mi patria, tus suspiros que renuevan alientos,
los alientos precisos de la esperanza mía,
por...
Abrojos
Nada existe más vacuo que la caricia ausente,
que la boca cerrada, que una mano hacia abajo,
que el vacío es inmenso cuando el alma no siente
y ademas es alegre con gentil desparpajo.
La sonrisa que hiere, la que muerde y se clava
es como de aguijones si mordaz el semblante,
que un...
Amazonas
Por el camino sierpe las hojas sigilosas
recogiendo la lluvia, trémulas y aéreas
en manantiales leves de una en una forman
minúsculas cascadas en la tupida selva.
El bosque se devana en carne verde espesa
y compone en la fronda una canción acuosa,
sobre el camino cae y se hace fango...
Si como espesa nube humedeciendo pasas,
si llegas como brisa sobre las hojas altas,
si tu voz solo toca las consabidas ramas,
no vengas amor mío que me serás extraña
que aún mi cuerpo viejo y lleno de retamas
es un barbecho intacto con la sola esperanza
del hierro del arado y la rotura ancha,
y...
El valle de aquel río, de vegas y alamedas
en donde el viento huele en el verano a trigo
te vio nacer un día en la digna pobreza
que regala un labriego a su recién nacido.
Si pronto te quedaste sin la piedad materna
tuviste padre y madre en aquel que te quiso
y desde muy pequeño te fue enseñando...