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De mejillas encendidas como el rescoldo,
llevas el norte marcado en la mirada;
no hay viento que doblegue tu contorno,
ni sombra que te encuentre descuidada.
Tu carácter es piedra y es...
Hora de sangre imprevista
Hora de sangre imprevista,
hora doblada, marchita.
Hora de duendes oscuros
y de latidos sin sentido.
Hora amorfa
de caliginosas palabras,
de zumbidos atronadores
y...
Enrique tiene la costumbre de madrugar para ir su aldea y a su jardín-huerto. Desde allí nos manda vídeos en los que va haciendo reflexiones trascendentes hasta de los más pequeños brotes de...
De mejillas encendidas como el rescoldo,
llevas el norte marcado en la mirada;
no hay viento que doblegue tu contorno,
ni sombra que te encuentre descuidada.
Tu carácter es piedra y es...
Enrique tiene la costumbre de madrugar para ir su aldea y a su jardín-huerto. Desde allí nos manda vídeos en los que va haciendo reflexiones trascendentes hasta de los más pequeños brotes de...
Gracias por pasear junto a la besana de mis Versos, efectivamente tienes toda la razón y el ser humano tiene dos opciones ante las emociones aceptarlas tal como son u oponerse que no vale para...
No me cabe duda
de que fuiste un amor irrepetible.
Tampoco dudo que aún te amo…
pero amar ya no me alcanza para quedarme.
Nunca temí intentarlo,
pero pensar en volver
me vacía lo poco que queda de...
Hora de sangre imprevista
Hora de sangre imprevista,
hora doblada, marchita.
Hora de duendes oscuros
y de latidos sin sentido.
Hora amorfa
de caliginosas palabras,
de zumbidos atronadores
y...
En un castillo sombrío
una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.
Un preceptor la enseñaba,
corrigiendo con firmeza,
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba...
En un charquito escondido,
vivía Rana Jacaranda,
soñaba ser tan brillante
como la estrella más alta.
Miraba al cielo de noche
con ojitos de esmeralda,
“¡Yo quiero ser como el lucero,
que brilla y...
Hora de sangre imprevista
Hora de sangre imprevista,
hora doblada, marchita.
Hora de duendes oscuros
y de latidos sin sentido.
Hora amorfa
de caliginosas palabras,
de zumbidos atronadores
y...
Un vetusto reloj ha enmudecido en
el instante en que tu sombra se desvaneció.
Las hojas secas han caído ya;
el invierno su presencia reclamó.
Hay un silencio...
una luz apenas visible
en esta...
El muchacho entraba
al palacio de cristal.
Ventanales de ojos
y lágrimas de caudal.
Entró por la principal,
tenía la llave real.
No conocía al dueño,
desconocía el final.
Llegó a la sala magna...