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Demente por ti
cuando mis pasos rayan tu voz
sobre el pavimento,
y la flor de manzanilla,
graciosa entre la hierba,
condensa tu aroma sobre el aire inquieto.
Extrañándote en el alma
si acaso mis ojos cesan
a tu luz por un momento.
Necesidad de tus labios
de crema rosa
para resbalar en un arco...
Volando en tus días soy luz
de eterno fulgor y así
extinguir pálidas sombras en tus días.
Porque para tí, seré la vida misma
que te acaricia, y seré verso sobre el viento
que jamás se aparte de tí.
Para tí seré amor renovado
con el primer tiritar del día
y beso fresco con el último...
¿Dónde rondas aguardándome apacible?
Ya no tengo de tí más que la calamidad
de un beso acuestas del ayer,
fugándose entre sombras con cada
nuevo sol que se derrocha sin tu querer.
¿A dónde marchaste con mi vida?,
pues ni las estrellas en su vuelo
desde los taciturnos cielos te pueden...
Estar contigo y estar sin ti se siente igual,
no hay gran diferencia entre sin luz y oscuridad.
Pero te extraño, como extrañaría la cuerda al sonido
cuando mano enamorada música pretende labrar.
Y ese poema prometido a tus ojos testamento será,
entre tinta desgarrada que ni sol ni luna...
¿Quién te duele a ti mientras tú me dueles a mí?
¿Por quién lloras y corres a sus brazos?,
¿los mismos brazos que te hacen sufrir?
¿Quién piensa en ti y se roba tu imagen que queda en mí?
¿Por quién te desvelas y duermes en tu cama?,
¿la misma pesadilla que te llevo a mí...
Sobre los cielos llenos de noche
ya no robo tu nombre para mi sueño.
He dejado de evocar tu sonrisa impresa
en el suave lino blanco de la luna,
que hoy se ennegrece, devorado por
el silencio que conlleva tu ausencia.
He desollado a las estrellas de su luz
para extinguir tus pupilas de mi...