La fuerza de olvidarte

gabrielex

Poeta recién llegado
Sobre los cielos llenos de noche
ya no robo tu nombre para mi sueño.
He dejado de evocar tu sonrisa impresa
en el suave lino blanco de la luna,
que hoy se ennegrece, devorado por
el silencio que conlleva tu ausencia.

He desollado a las estrellas de su luz
para extinguir tus pupilas de mi mente,
desterrando tu mirada de avellana tierna
a suelos no fértiles, a rincones sin alma.

Ya no renuevo el rocío sobre las flores
moribundas de un austero jardín
de perfumes olvidados.
Donde el aroma de tu cuerpo se envinagro
en desconsuelo.

Llevo borrando las cicatrices de tus besos
desde el alba en que la fé se marchitó
de mis labios, cuando rogue por última vez
vida de tu boca.

Vestí de luto a mis sábanas blancas
que un día envolvieron nuestros cuerpos
mientras evaporaban amor y enmudecí
las paredes que en otros tiempos grabaron
entre concréto la melodía de nuestra pasión.

Entre mareas encadene con segundos venideros
a una razón para amarte.
Con las olas en mis mejillas renuncié
a la orilla que en otra vida fue nido de calma
para mi tullido corazón.

He desvanecido tus palabras
de juramento disfrazado que se escribían
en mi piel. Ya tus tintas se depuraron
con corrientes de mis lágrimas agonizadas
con tal fuerza, que no dejaron sendero
por el cual volver.
 
Sobre los cielos llenos de noche
ya no robo tu nombre para mi sueño.
He dejado de evocar tu sonrisa impresa
en el suave lino blanco de la luna,
que hoy se ennegrece, devorado por
el silencio que conlleva tu ausencia.

He desollado a las estrellas de su luz
para extinguir tus pupilas de mi mente,
desterrando tu mirada de avellana tierna
a suelos no fértiles, a rincones sin alma.

Ya no renuevo el rocío sobre las flores
moribundas de un austero jardín
de perfumes olvidados.
Donde el aroma de tu cuerpo se envinagro
en desconsuelo.

Llevo borrando las cicatrices de tus besos
desde el alba en que la se marchitó
de mis labios, cuando rogue por última vez
vida de tu boca.

Vestí de luto a mis sábanas blancas
que un día envolvieron nuestros cuerpos
mientras evaporaban amor y enmudecí
las paredes que en otros tiempos grabaron
entre concréto la melodía de nuestra pasión.

Entre mareas encadene con segundos venideros
a una razón para amarte.
Con las olas en mis mejillas renuncié
a la orilla que en otra vida fue nido de calma
para mi tullido corazón.

He desvanecido tus palabras
de juramento disfrazado que se escribían
en mi piel. Ya tus tintas se depuraron
con corrientes de mis lágrimas agonizadas
con tal fuerza, que no dejaron sendero
por el cual volver.
bello poema, muy delicado algunos errores para corregir, placer leerle
 
Sobre los cielos llenos de noche
ya no robo tu nombre para mi sueño.
He dejado de evocar tu sonrisa impresa
en el suave lino blanco de la luna,
que hoy se ennegrece, devorado por
el silencio que conlleva tu ausencia.

He desollado a las estrellas de su luz
para extinguir tus pupilas de mi mente,
desterrando tu mirada de avellana tierna
a suelos no fértiles, a rincones sin alma.

Ya no renuevo el rocío sobre las flores
moribundas de un austero jardín
de perfumes olvidados.
Donde el aroma de tu cuerpo se envinagro
en desconsuelo.

Llevo borrando las cicatrices de tus besos
desde el alba en que la fé se marchitó
de mis labios, cuando rogue por última vez
vida de tu boca.

Vestí de luto a mis sábanas blancas
que un día envolvieron nuestros cuerpos
mientras evaporaban amor y enmudecí
las paredes que en otros tiempos grabaron
entre concréto la melodía de nuestra pasión.

Entre mareas encadene con segundos venideros
a una razón para amarte.
Con las olas en mis mejillas renuncié
a la orilla que en otra vida fue nido de calma
para mi tullido corazón.

He desvanecido tus palabras
de juramento disfrazado que se escribían
en mi piel. Ya tus tintas se depuraron
con corrientes de mis lágrimas agonizadas
con tal fuerza, que no dejaron sendero
por el cual volver.

Bello poema con muy buenas imágenes. Un placer pasar. Un saludo y estrellas.
 
Olvido, es la fuerza que hizo congelar al recuerdo, la cual dominada por el tiempo, se desvio a donde los secretos, son los poemas, que hicieron llamar a donde la sinceridad, aupaba a tu corazón, para dar rienda suelta, a la verdadera razón, de olvidar ese amor.
 

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