¿Dónde rondas aguardándome apacible?
Ya no tengo de tí más que la calamidad
de un beso acuestas del ayer,
fugándose entre sombras con cada
nuevo sol que se derrocha sin tu querer.
¿A dónde marchaste con mi vida?,
pues ni las estrellas en su vuelo
desde los taciturnos cielos te pueden ver.
¡Castígame con el frío de un Diciembre venidero!,
pero vuelve a ser palabra
y fruto de mi alma penitente por tí.
Te robaste, contigo, el color de vísperas
fiestas en tus ojos y silenciaste la alegría
de un amor pendiente aferrado como súplica en mí.
¿Por qué no vuelves como un fugaz destello
al menos para verme entre tú y nada?
Tal vez con aquel beso compramos una
despedida de irremediable consecuencia...
Un momento soy tuyo y tu mía,
abarrotándonos de dulces caricias,
mas luego solo tú cambias a ajena para terminar
con lo poco que en este cuerpo de luto queda.
Ya no tengo de tí más que la calamidad
de un beso acuestas del ayer,
fugándose entre sombras con cada
nuevo sol que se derrocha sin tu querer.
¿A dónde marchaste con mi vida?,
pues ni las estrellas en su vuelo
desde los taciturnos cielos te pueden ver.
¡Castígame con el frío de un Diciembre venidero!,
pero vuelve a ser palabra
y fruto de mi alma penitente por tí.
Te robaste, contigo, el color de vísperas
fiestas en tus ojos y silenciaste la alegría
de un amor pendiente aferrado como súplica en mí.
¿Por qué no vuelves como un fugaz destello
al menos para verme entre tú y nada?
Tal vez con aquel beso compramos una
despedida de irremediable consecuencia...
Un momento soy tuyo y tu mía,
abarrotándonos de dulces caricias,
mas luego solo tú cambias a ajena para terminar
con lo poco que en este cuerpo de luto queda.