Lorena.
Poeta asiduo al portal
Ya no es mi amiga.
Antes solía ver la luna,
posada en el cielo de estrellas,
mirarla me incitaba a soñar
fue por eso que la convertí
en mi fiel nocturna compañera.
Podía verla, mientras versos en hojas pasaba,
su luz y blancura me animaba
me impulsaba a creer que todo real se volvería.
Pero pronto descubrí,
ella me engañaba, ocultaba secretos
confesiones que él a ella le contaba,
saber que ella jugaba,
me hizo tan infeliz...
Yo que a ella adoraba, estimaba,
me tomó como una más
para jugar con su intensa luminosidad,
callada como el silencio,
verborragica como titilante estrella.
Ya no confío en ella...
Todo este tiempo manipuló mis sentires,
mil emociones e ilusiones,
ella supo retratar su rostro
en una de sus caras.
Solía contemplar la luna
hoy solo me conformo,
con saber que él ya tiene a quién mirar,
cada vez que quiera recordar,
ella es muda pero bella.
Tal vez sepa pintar en sus pupilas
el reflejo de lo que fue un día.
Ya no es mi amiga, es mi enemiga,
ha conquistado con su intensidad,
ha roto corazones y le ha robado
príncipes a princesas enamoradas.
Ya no es mi amiga...
Solo es la cruel y malvada,
que día a día conversa con él,
mientras yo para él escribo poesía,
con la esperanza de saber que aún me ama.
Ya no la diviso desde mi ventana,
traicionera pálida en lo alto,
alejaste de mi pecho
lo esencial y fuerte de mi alma.
Antes solía ver la luna,
posada en el cielo de estrellas,
mirarla me incitaba a soñar
fue por eso que la convertí
en mi fiel nocturna compañera.
Podía verla, mientras versos en hojas pasaba,
su luz y blancura me animaba
me impulsaba a creer que todo real se volvería.
Pero pronto descubrí,
ella me engañaba, ocultaba secretos
confesiones que él a ella le contaba,
saber que ella jugaba,
me hizo tan infeliz...
Yo que a ella adoraba, estimaba,
me tomó como una más
para jugar con su intensa luminosidad,
callada como el silencio,
verborragica como titilante estrella.
Ya no confío en ella...
Todo este tiempo manipuló mis sentires,
mil emociones e ilusiones,
ella supo retratar su rostro
en una de sus caras.
Solía contemplar la luna
hoy solo me conformo,
con saber que él ya tiene a quién mirar,
cada vez que quiera recordar,
ella es muda pero bella.
Tal vez sepa pintar en sus pupilas
el reflejo de lo que fue un día.
Ya no es mi amiga, es mi enemiga,
ha conquistado con su intensidad,
ha roto corazones y le ha robado
príncipes a princesas enamoradas.
Ya no es mi amiga...
Solo es la cruel y malvada,
que día a día conversa con él,
mientras yo para él escribo poesía,
con la esperanza de saber que aún me ama.
Ya no la diviso desde mi ventana,
traicionera pálida en lo alto,
alejaste de mi pecho
lo esencial y fuerte de mi alma.