Una radio de madera surcando el mar

Doblezero

Poeta adicto al portal



Una radio de madera surcando el mar

En aquel momento no tuve dudas;
hubiese apostado del calor los átomos
de que flotando sobre el mar,
como una radio antigua,
pasó el recuerdo de su rostro,
y entonces lloré.

Y es que quizás yo no era espuma,
y ella siempre fue de agua.

Pero es cierto, lo reconozco, yo la quería;
no con locura, pero sí
como una hoja quiere ser cuento
como el cuento quiere ser niño
como el niño quiere soñar.

Yo no la quise de corazón,
no la quise con toda el alma,
ni como nace la luz,
ni como el sol se resbala.

Yo la quise como mano que se abre,
como se bebe de la fuente,
como un paso hacia delante;
la quise deliberadamente.

Por eso cuando suena su canción
en el teatro de la memoria,
a mí, se me empoza la mirada.

Y es que quizás ella es el viento,
y yo quiero volar.

Autor: Doblezero





 
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Una radio de madera surcando el mar

En aquel momento no tuve dudas;
hubiese apostado del calor los átomos
de que flotando sobre el mar,
como una radio antigua,
pasó el recuerdo de su rostro,
y entonces lloré.

Y es que quizás yo no era espuma,
y ella siempre fue de agua.

Pero es cierto, lo reconozco, yo la quería;
no con locura, pero sí
como una hoja quiere ser cuento
como el cuento quiere ser niño
como el niño quiere soñar.

Yo no la quise de corazón,
no la quise con toda el alma,
ni como nace la luz,
ni como el sol se resbala.

Yo la quise como mano que se abre,
como se bebe de la fuente,
como un paso hacia delante;
la quise deliberadamente.

Por eso cuando suena su canción
en el teatro de la memoria,
a mí, se me empoza la mirada.

Y es que quizás ella es el viento,
y yo quiero volar.

Autor: Doblezero





Tu poema me ha hecho vibrar ciertas emociones, amigo Doblezero. Gracias por compartirlo.

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Una radio de madera surcando el mar

En aquel momento no tuve dudas;
hubiese apostado del calor los átomos
de que flotando sobre el mar,
como una radio antigua,
pasó el recuerdo de su rostro,
y entonces lloré.

Y es que quizás yo no era espuma,
y ella siempre fue de agua.

Pero es cierto, lo reconozco, yo la quería;
no con locura, pero sí
como una hoja quiere ser cuento
como el cuento quiere ser niño
como el niño quiere soñar.

Yo no la quise de corazón,
no la quise con toda el alma,
ni como nace la luz,
ni como el sol se resbala.

Yo la quise como mano que se abre,
como se bebe de la fuente,
como un paso hacia delante;
la quise deliberadamente.

Por eso cuando suena su canción
en el teatro de la memoria,
a mí, se me empoza la mirada.

Y es que quizás ella es el viento,
y yo quiero volar.

Autor: Doblezero




¡Qué delicada y original manera de expresarlo, Doblezzero!
Los símiles elegidos son tan bellos, tan sencillos y a la vez tan evocadores...
Te felicito sinceramente, poeta.
Un abrazo.
Jazmín
 
Bella manera de expresar el sentimiento. Tantas formas de amar y tantas maneras de describir el amor. Me ha encantado la ternura que transmite tu poema. Felicidades y saludos.
 

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