lesmo
Poeta veterano en el portal
Sin fuego que me abrase
estás en el amor que es cotidiano
y el temor a que pase,
más tarde o más temprano,
si alguna vez me asalta es siempre vano.
La vida nos alcanza,
la nieve nos blanquea los cabellos,
pero nuestra esperanza
persiste ahora en ellos
al ver en sus miradas los destellos.
Si leo algún poema
de jóvenes que están enamorados,
ese ya no es mi tema
mis brazos ya cansados
te buscan sin pasión más delicados.
Y así el amor tranquilo,
sin nada que me asalte o me entristezca,
tiene la voz de un hilo,
parece desfallezca
queriendo tu descanso y que amanezca.
No esperes otra cosa
de mí más que el amarte como un viejo,
la espina de la rosa
no hiere en mi pulpejo
y paso ya de largo en el espejo.
Pero mientras mi pluma
no vacíe el tintero por completo,
mientras no se consuma,
será siempre incompleto
mi verso si no lleva tu sujeto.
estás en el amor que es cotidiano
y el temor a que pase,
más tarde o más temprano,
si alguna vez me asalta es siempre vano.
La vida nos alcanza,
la nieve nos blanquea los cabellos,
pero nuestra esperanza
persiste ahora en ellos
al ver en sus miradas los destellos.
Si leo algún poema
de jóvenes que están enamorados,
ese ya no es mi tema
mis brazos ya cansados
te buscan sin pasión más delicados.
Y así el amor tranquilo,
sin nada que me asalte o me entristezca,
tiene la voz de un hilo,
parece desfallezca
queriendo tu descanso y que amanezca.
No esperes otra cosa
de mí más que el amarte como un viejo,
la espina de la rosa
no hiere en mi pulpejo
y paso ya de largo en el espejo.
Pero mientras mi pluma
no vacíe el tintero por completo,
mientras no se consuma,
será siempre incompleto
mi verso si no lleva tu sujeto.