Pedro Quintana
Poeta recién llegado
Qué es este anhelo que me frena
Cuál la razón de su punzante frío
Por qué oscurece mi libre albedrío
Por qué su estímulo me encadena
Nada malo será lo que me tiente
tan bello es lo que en mí despierta,
tan de par en par deja las puertas,
en mi corazón, de todo mal ausente.
Ay amor, cómo ha de ser pecado,
el andar de tus pasos ante mis ojos,
cómo lo ha de ser tu cuerpo a mi lado
o esta pasión que convierte en flor
lo que fueran despojos.
Castígame si tu cama es la condena,
no me perdones
si me llevas a la muerte,
si es al dolor,
pégame más fuerte,
si a vana ilusión,
entra en mis venas.
Me acercaré como la tarde hace con la noche,
empujándote hasta el horizonte de mis ojos.
Te besaré como el sol a la tierra en la distancia,
dejándome caer en tus labios desde el cielo,
Entonces te haré el amor
sin que te des cuenta,
apoyada en la esquina de mis pensamientos,
atada a mi cama con las cuerdas de un verso.
Pedro Quintana
Cuál la razón de su punzante frío
Por qué oscurece mi libre albedrío
Por qué su estímulo me encadena
Nada malo será lo que me tiente
tan bello es lo que en mí despierta,
tan de par en par deja las puertas,
en mi corazón, de todo mal ausente.
Ay amor, cómo ha de ser pecado,
el andar de tus pasos ante mis ojos,
cómo lo ha de ser tu cuerpo a mi lado
o esta pasión que convierte en flor
lo que fueran despojos.
Castígame si tu cama es la condena,
no me perdones
si me llevas a la muerte,
si es al dolor,
pégame más fuerte,
si a vana ilusión,
entra en mis venas.
Me acercaré como la tarde hace con la noche,
empujándote hasta el horizonte de mis ojos.
Te besaré como el sol a la tierra en la distancia,
dejándome caer en tus labios desde el cielo,
Entonces te haré el amor
sin que te des cuenta,
apoyada en la esquina de mis pensamientos,
atada a mi cama con las cuerdas de un verso.
Pedro Quintana
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