¿Es acaso obligación de la diosa inspirar al poeta?
¿Hacerlo llegar al cielo solo con su extraordinaria belleza?
He pensado al pensarte y he vivido al mirarte;
al vivir pienso en ti y no dejo de adorarte.
Tu mirada es transparente como la de un felino en la noche
y al sonreír muestras los dientes con desfachatez y derroche;
es tal tu carisma, hermosa, que no dejo de admirarte,
de suspirar al momento que comienzo a recordarte.
Es impactante pensar en ti para mis adentros hermosa,
con tu silueta tan fina; tu solo existir en mi hace prosa.
Cada que cierro mis ojos un poema estoy mirando,
mirándote mientras pienso, mientras estoy suspirando.
¿Es acaso obligación de la diosa inspirar al poeta?
No lo sé y no me toca, solo pienso en tu silueta;
en tu elegante caminar y en tu sonrisa menguante,
en cómo mi alma tocas y hoy mi escribir tú provocas.
¿Hacerlo llegar al cielo solo con su extraordinaria belleza?
He pensado al pensarte y he vivido al mirarte;
al vivir pienso en ti y no dejo de adorarte.
Tu mirada es transparente como la de un felino en la noche
y al sonreír muestras los dientes con desfachatez y derroche;
es tal tu carisma, hermosa, que no dejo de admirarte,
de suspirar al momento que comienzo a recordarte.
Es impactante pensar en ti para mis adentros hermosa,
con tu silueta tan fina; tu solo existir en mi hace prosa.
Cada que cierro mis ojos un poema estoy mirando,
mirándote mientras pienso, mientras estoy suspirando.
¿Es acaso obligación de la diosa inspirar al poeta?
No lo sé y no me toca, solo pienso en tu silueta;
en tu elegante caminar y en tu sonrisa menguante,
en cómo mi alma tocas y hoy mi escribir tú provocas.