Maroc
Alberto
Es un tibio y suave viento,
es más dulce que el acento
del trino del ruiseñor
al acariciar la flor
con el aire de su aliento.
Ni entre el trigo o la llanura,
ni en los montes de la sierra
existe más hermosura
que exprese con galanura
tu nombre sobre la tierra.
¿No viste del mar las olas
con sus blancas caracolas,
ni a un clavel rojo y altivo
soñar con las amapolas
enamorado y cautivo?
¿No escuchaste el eco leve
del agua del arroyuelo
reflejándose en el cielo
cuando humedece la nieve
la cascada de tu pelo?
Pues no hay en este jardín
ni terciopelo ni seda,
luna , sol ni amanecer
que comparársele pueda
con ese nombre... ¡mujer!
es más dulce que el acento
del trino del ruiseñor
al acariciar la flor
con el aire de su aliento.
Ni entre el trigo o la llanura,
ni en los montes de la sierra
existe más hermosura
que exprese con galanura
tu nombre sobre la tierra.
¿No viste del mar las olas
con sus blancas caracolas,
ni a un clavel rojo y altivo
soñar con las amapolas
enamorado y cautivo?
¿No escuchaste el eco leve
del agua del arroyuelo
reflejándose en el cielo
cuando humedece la nieve
la cascada de tu pelo?
Pues no hay en este jardín
ni terciopelo ni seda,
luna , sol ni amanecer
que comparársele pueda
con ese nombre... ¡mujer!
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