Andrik Navarrete Arias
Poeta recién llegado
Me senté solitario en el valle, viéndolo teñido por el sol, coloreado ya de rubor y rozado por el viento vespertino.
Frente a mí, tordos rojos —ya sean damas o caballeros— se volvían ligeros sobre el pastizal que fino y verde, apenas reaccionaba ante el viento. Luego, los tordos volaron, batieron sus alas negras —y hombreras rojas de cereza—. Se fueron. Excitaron hasta el nervio ocular.
Aunque mi espíritu tuvo paz, supe que nunca me complacería quieto; si el movimiento es la vida, ¡querré formar par de esa vida! Me levanté y caminé un poco. Vi a las vacas, muy dulces sus mugidos, ya sean de hambre o de saludo. También anduve viendo a las gallinas, a los gallos y guajolotes. Adivinen cuánta hermosura escondía cierta guajolote, pues sus plumas mimetizaron el atardecer primaveral. Siempre los dadores de mis alegrías más sinceras, tan dignos de la tierra y tan admirados por las nubes; nubes errantes buscando el placer de ser.
Puedo pensar por fin, que de cualquiera que sea parte de natura, fue el mismo maestro para los maestros de la antigüedad. Necesito seguir, explorar, y aprender, qué es lo que me rodea.
Frente a mí, tordos rojos —ya sean damas o caballeros— se volvían ligeros sobre el pastizal que fino y verde, apenas reaccionaba ante el viento. Luego, los tordos volaron, batieron sus alas negras —y hombreras rojas de cereza—. Se fueron. Excitaron hasta el nervio ocular.
Aunque mi espíritu tuvo paz, supe que nunca me complacería quieto; si el movimiento es la vida, ¡querré formar par de esa vida! Me levanté y caminé un poco. Vi a las vacas, muy dulces sus mugidos, ya sean de hambre o de saludo. También anduve viendo a las gallinas, a los gallos y guajolotes. Adivinen cuánta hermosura escondía cierta guajolote, pues sus plumas mimetizaron el atardecer primaveral. Siempre los dadores de mis alegrías más sinceras, tan dignos de la tierra y tan admirados por las nubes; nubes errantes buscando el placer de ser.
Puedo pensar por fin, que de cualquiera que sea parte de natura, fue el mismo maestro para los maestros de la antigüedad. Necesito seguir, explorar, y aprender, qué es lo que me rodea.
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