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Me senté solitario en el valle, viéndolo teñido por el sol, coloreado ya de rubor y rozado por el viento vespertino. Que quedo fue primavera para este cuadro.
Frente a mí, tordos rojos –ya sean damas o caballeros– se volvían ligeros sobre el pastizal que fino y verde, apenas reaccionaba ante...
Abre el papel y sale del ser. Teje la mente a través del arte. Se ve y refleja el pasaje a ese planeta. Esta en trance. Flashear es el quehacer que más prende para escapar. Se desprende de la sangre y aprende a meterse en trajes que le quedan grandes.
Nada alcanza. Caza cada palabra perecedera...