Donde juncos hacen redes
yo tejeré mis hamacas,
fuera de turbias resacas,
libre de adustas paredes;
guardo en el viento mis sedes
mi sueño de forastero,
que no quiere ser primero,
pues con flores y a mi modo
me quedo en algún recodo,
mirando absorta el lucero.
Mirando absorta el lucero,
sembrando mis margaritas
no estoy atenta a las citas
ni al grito alerta del tero,
si anuncia algún aguacero.
Mi paraguas vuelca rosas
por encima de las cosas
y si hay sol con mi sombrilla
me elevo en su campanilla
con vuelo de mariposas.
Con vuelo de mariposas
tan frágil, sutil y leve
como esta tarde que llueve
por la hamaca itinerante
de mi alma de navegante,
próxima a anclar en el cielo
para alcanzar ese anhelo
que aguardo desde este lado.
Por eso espero que mi hado
me envuelva al fin en su velo.