Primero, elija a alguien que no esté disponible. Si está lejos, mejor. Si tiene miedo al amor, excelente. Si envía señales contradictorias, ha encontrado a la candidata ideal.
Segundo, ignore cuidadosamente todas las advertencias. Sus amigos intentarán ayudarle. La realidad intentará ayudarle. Incluso la persona en cuestión le dirá quién es realmente. No escuche a nadie. La fantasía requiere sordera selectiva.
Tercero, convierta cada gesto mínimo en una prueba irrefutable de amor. Un mensaje a medianoche será una declaración. Una sonrisa casual será una promesa. Un "cuídate" será interpretado como un juramento eterno.
Cuarto, dedique más tiempo a imaginar la relación que a vivirla. Construya conversaciones que nunca ocurrieron. Recuerde momentos que jamás existieron. Enamórese de las posibilidades, no de los hechos.
Quinto, haga de la espera una profesión. Espere mensajes. Espere llamadas. Espere cambios. Espere milagros. La esperanza mal administrada es el combustible principal de esta empresa.
Sexto, cuando el dolor aparezca, no se retire. Convénzase de que sufrir es una demostración de profundidad emocional. Confunda la angustia con pasión y la incertidumbre con destino.
Finalmente, cuando todo termine, siéntese en silencio y observe las ruinas. Descubrirá que nunca estuvo enamorado únicamente de una persona. También estaba enamorado de la historia que escribió alrededor de ella.
Y entonces comprenderá la lección que este manual jamás quiso enseñar:
La persona equivocada rara vez rompe el corazón.
Lo rompe la versión de nosotros mismos que insistió en quedarse donde nunca fue invitada a vivir.
Segundo, ignore cuidadosamente todas las advertencias. Sus amigos intentarán ayudarle. La realidad intentará ayudarle. Incluso la persona en cuestión le dirá quién es realmente. No escuche a nadie. La fantasía requiere sordera selectiva.
Tercero, convierta cada gesto mínimo en una prueba irrefutable de amor. Un mensaje a medianoche será una declaración. Una sonrisa casual será una promesa. Un "cuídate" será interpretado como un juramento eterno.
Cuarto, dedique más tiempo a imaginar la relación que a vivirla. Construya conversaciones que nunca ocurrieron. Recuerde momentos que jamás existieron. Enamórese de las posibilidades, no de los hechos.
Quinto, haga de la espera una profesión. Espere mensajes. Espere llamadas. Espere cambios. Espere milagros. La esperanza mal administrada es el combustible principal de esta empresa.
Sexto, cuando el dolor aparezca, no se retire. Convénzase de que sufrir es una demostración de profundidad emocional. Confunda la angustia con pasión y la incertidumbre con destino.
Finalmente, cuando todo termine, siéntese en silencio y observe las ruinas. Descubrirá que nunca estuvo enamorado únicamente de una persona. También estaba enamorado de la historia que escribió alrededor de ella.
Y entonces comprenderá la lección que este manual jamás quiso enseñar:
La persona equivocada rara vez rompe el corazón.
Lo rompe la versión de nosotros mismos que insistió en quedarse donde nunca fue invitada a vivir.