EL ESPEJO
Me tropiezo con mi imagen
olvidada en el fondo de un espejo.
Y esa imagen no me alegra.
Me prefería tortuoso, con la belleza deforme
que me daban aquellos espejos curvos
-y yo borracho-
que había en el Callejón del Gato.
Una imagen en un espejo.
Simple problema de física y de homología.
Mi imagen, esa que hoy encontré
tras el polvoriento vidrio
¡cómo quisiera trizarla,
multiplicarla por mil
en inútiles fragmentos!
La vida. La falacia de la vida en un espejo.
Y sin embargo -tanto me ha podido esa vida-
que ya no quiero estar borracho,
ni bellamente deforme y tortuoso,
como siempre me veía en aquellos
curvos, leprosos espejos que había
en el Callejón del Gato.
Me tropiezo con mi imagen
olvidada en el fondo de un espejo.
Y esa imagen no me alegra.
Me prefería tortuoso, con la belleza deforme
que me daban aquellos espejos curvos
-y yo borracho-
que había en el Callejón del Gato.
Una imagen en un espejo.
Simple problema de física y de homología.
Mi imagen, esa que hoy encontré
tras el polvoriento vidrio
¡cómo quisiera trizarla,
multiplicarla por mil
en inútiles fragmentos!
La vida. La falacia de la vida en un espejo.
Y sin embargo -tanto me ha podido esa vida-
que ya no quiero estar borracho,
ni bellamente deforme y tortuoso,
como siempre me veía en aquellos
curvos, leprosos espejos que había
en el Callejón del Gato.