Lenta agonía, fresca libertad

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El Hacedor de Horizontes
Agraciados los vivos,
que ahora muertos aún viven,

quebrados los límites impuestos,
la avaricia se alza, sobre la cruenta paz,
entre las armas ahora cargadas,

llamaradas de sangre,
queman como quema el aciago,
nadan como nada la muerte,

entre sus presas,

desastres tiñen la tierra,
tiembla la ruina, su reina, la noche,
vomita una oscuridad que quema,

y aún quema,
aún más que el sol en nuestro horizonte,
aún más que el infierno renacido,
porque permanentemente
cae como catarata,

las almas conscientes de la vida, huyen,
conscientes de que cada cuerpo se queda,
presos de la obsesión de la pluma,
del obstinado destino,

desahogo es lo que el alma ve,
observando con su luz,
como la claridad se pierde en un suspiro,

como la calma del vacío florece, tenaz,
como el silencio se apodera del espacio,

y aún el cielo le reza al muerto,

la esperanza muere tantas veces,
a cada calamidad, como toda especie,
a cada inicio renace, impúdicamente,

ira es lo que el mundo consume,
engullendo o expulsando, profunda herida,
la muerte nunca ha estado tan cerca,

tan lenta la agonía,
tan fresca su libertad,

como preso degollado,
como cuerpos decapitados.
 
Agraciados los vivos,
que ahora muertos aún viven,

quebrados los límites impuestos,
la avaricia se alza, sobre la cruenta paz,
entre las armas ahora cargadas,

llamaradas de sangre,
queman como quema el aciago,
nadan como nada la muerte,

entre sus presas,

desastres tiñen la tierra,
tiembla la ruina, su reina, la noche,
vomita una oscuridad que quema,

y aún quema,
aún más que el sol en nuestro horizonte,
aún más que el infierno renacido,
porque permanentemente
cae como catarata,

las almas conscientes de la vida, huyen,
conscientes de que cada cuerpo se queda,
presos de la obsesión de la pluma,
del obstinado destino,

desahogo es lo que el alma ve,
observando con su luz,
como la claridad se pierde en un suspiro,

como la calma del vacío florece, tenaz,
como el silencio se apodera del espacio,

y aún el cielo le reza al muerto,

la esperanza muere tantas veces,
a cada calamidad, como toda especie,
a cada inicio renace, impúdicamente,

ira es lo que el mundo consume,
engullendo o expulsando, profunda herida,
la muerte nunca ha estado tan cerca,

tan lenta la agonía,
tan fresca su libertad,

como preso degollado,
como cuerpos decapitados.
La libertad se ignora, pero se necesita.
Líneas profundas.


Saludos
 

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