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El desgano,
enmascarado de prudencia.
El asco,
expuesto como ciclo inevitable.
Las náuseas son las arcadas
del triste fantasma perdido,
abandonado en opacas telarañas.
Este pobre fantasma
habita en figuras imposibles,
y su pena es abstracta.
Sus náuseas son movimientos
putridos, incorpóreos y...
En una ruidosa confesión me repelen sus toxinas y sus estrechos senderos agonizan en temblores incesantes.
Este resucitar comenzó como los manantiales turbulentos y acabó como los moretones extravagantes que ultrajan la razón convaleciente.
Las plenitudes ya no moldean el panorama porque mi...
!Quiero borrarme estas heridas! Olvidar la llama apagada de los días sin retorno, reconstruir estos pedazos fragmentados, borrar cada tormenta que ha soplado con fuerza.
Dejar de perderme en pasadizos tenebrosos y fluir con la corriente de una suave ataraxia.
!Quiero borrarme estas heridas! Y...
Agraciados los vivos,
que ahora muertos aún viven,
quebrados los límites impuestos,
la avaricia se alza, sobre la cruenta paz,
entre las armas ahora cargadas,
llamaradas de sangre,
queman como quema el aciago,
nadan como nada la muerte,
entre sus presas,
desastres tiñen la tierra...
Y se visten las almas de negro,
para tapar a un sol muerto,
aquel
que se quemaba en los labios de la vida,
aquel
que se encendía aún ahogado,
aquel
que su don más preciado era vivir,
se tiñen los cielos de sangre,
para parir estrellas muertas,
se tiñe el suelo de un rojo pesado...
Como péndulo mi cuerpo grita,
con corazón herido, mi cuerpo,
danza, cobarde,
en cada respiración
con los umbrales de la muerte,
soga que me parte,
atada a mi cuello,
soga y escalón,
para que todo caiga por su propio peso,
soga suicida,
silla de tierra,
techo de luna,
espejo del alma...
Se sabe amarga la luz,
insulsa el alma que la busca,
batallando contra si misma,
contra esa oscuridad
que a todos nos ahoga,
abruma la bruma del cielo,
así como el mar la entiende,
por su espuma y por su tez,
siendo tan similares,
rostro de plata,
no cercenes tu corazón
por razones...
Solo quiero respirar,
el cielo nos otorga su aire,
pesado en nuestros pulmones,
inexistente fuera de este mundo,
y nos educamos para conocer ese abismo,
el abismo de las estrellas,
un punto insignificante, nuestra galaxia,
para toda esta minúscula realidad,
nos espera el tiempo
para que...