Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Hoy, ¿domingo?,
empieza a perderse un nuevo día,
pero no importa;
aún no es decisivo el tiempo.
Vengo,
aunque fuera lunes y sea consciente
de que hasta aquí no hemos llegado todos.
En el camino quedaron amores,
parientes
y una parte de mí mismo
que ahora ya casi me es indiferente.
La pérdida está perdida,
quedó atrás como la suerte,
pero sigue incordiando
(verte sin verte)
cuando se piden cuentas al destino
que no ha de ser otro que la muerte.
La pérdida,
esa ganancia tan enemiga,
ese hurto a flor de piel,
ese mirar sin encontrarse
cuando la hiel
se cobra el mal gusto por amor al arte.
¿Martes?
Qué más da.
Para perder sobran días de la semana.
El pasado se descuenta,
el futuro desconfía
y el presente es un segundo
en nuestro punto de mira.
Miércoles en blanco y negro,
Morticia Adams, en familia.
Me caen bien estas muchachas
y los lutos con ironía.
Todos los días de la semana se pierden
y se repiten.
Por regla general
no todos los jueves relucen,
ni los sábados son tan santos;
y antes de terminar
quiero seguir pensando
que quizás
me espere un Viernes o una isla...
...para perderme.
empieza a perderse un nuevo día,
pero no importa;
aún no es decisivo el tiempo.
Vengo,
aunque fuera lunes y sea consciente
de que hasta aquí no hemos llegado todos.
En el camino quedaron amores,
parientes
y una parte de mí mismo
que ahora ya casi me es indiferente.
La pérdida está perdida,
quedó atrás como la suerte,
pero sigue incordiando
(verte sin verte)
cuando se piden cuentas al destino
que no ha de ser otro que la muerte.
La pérdida,
esa ganancia tan enemiga,
ese hurto a flor de piel,
ese mirar sin encontrarse
cuando la hiel
se cobra el mal gusto por amor al arte.
¿Martes?
Qué más da.
Para perder sobran días de la semana.
El pasado se descuenta,
el futuro desconfía
y el presente es un segundo
en nuestro punto de mira.
Miércoles en blanco y negro,
Morticia Adams, en familia.
Me caen bien estas muchachas
y los lutos con ironía.
Todos los días de la semana se pierden
y se repiten.
Por regla general
no todos los jueves relucen,
ni los sábados son tan santos;
y antes de terminar
quiero seguir pensando
que quizás
me espere un Viernes o una isla...
...para perderme.