Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
La gula del norte y sur,
de la mente y el estómago;
carabineros con hambre
de gota con espumosos.
Comer por comer, ¡son fiestas!;
no para todos, curioso.
No hay peor festividad
que la soledad de un solo
y la penuria a la sombra
de carteles luminosos.
Ponme otra, chiquitín,
que creo que aún controlo,
y turrón y polvorones;
que no se entere el cardiólogo.
Norte y sur y Navidades
distintas en sus socorros;
unos no pueden pedir,
otros no encuentran aplomo
ni medidas en la mesa.
Ay... nuestro gozo en un pozo
de estomacales instintos
e intestinales recodos.
Mira que entiendo pecados,
pero este no, ni beodo.
Será que soy de costumbres
sanas, insanas, de a pocos;
comedido en los desmadres
cuando bebo y cuando como.
Pero, la verdad, no sé
si es la gula algún ahogo,
o es no saber de medidas,
o sopa boba de bobos.
Capital es la comida
y es el paladar su trono.
El deseo anda esquivo
y desea por antojos
con el culo en la poltrona
y un pecar en el decoro.
No quiero poner el dedo
ni en la llaga ni en el ojo,
mas traigo unos cuantos versos
después de un codillo al horno.
de la mente y el estómago;
carabineros con hambre
de gota con espumosos.
Comer por comer, ¡son fiestas!;
no para todos, curioso.
No hay peor festividad
que la soledad de un solo
y la penuria a la sombra
de carteles luminosos.
Ponme otra, chiquitín,
que creo que aún controlo,
y turrón y polvorones;
que no se entere el cardiólogo.
Norte y sur y Navidades
distintas en sus socorros;
unos no pueden pedir,
otros no encuentran aplomo
ni medidas en la mesa.
Ay... nuestro gozo en un pozo
de estomacales instintos
e intestinales recodos.
Mira que entiendo pecados,
pero este no, ni beodo.
Será que soy de costumbres
sanas, insanas, de a pocos;
comedido en los desmadres
cuando bebo y cuando como.
Pero, la verdad, no sé
si es la gula algún ahogo,
o es no saber de medidas,
o sopa boba de bobos.
Capital es la comida
y es el paladar su trono.
El deseo anda esquivo
y desea por antojos
con el culo en la poltrona
y un pecar en el decoro.
No quiero poner el dedo
ni en la llaga ni en el ojo,
mas traigo unos cuantos versos
después de un codillo al horno.