Gustavo Adolfo Jaramillo
GUSTAVO ADOLFO JARAMILLO
Imposible olvidar aquella noche.
Los gritos ahogaban el corazón,
y con el miedo entrando a la razón,
te quitaron la paz, a medianoche.
Hombres armados, y su aire fantoche
se quedan con tu única posesión.
Te queda partir, con resignación,
bajo el frío y el miedo del trasnoche.
En la ciudad, te recibe un reproche.
Qué humillante, vivir de compasión.
De a poco aumenta tu desilusión;
Pues aun no ha cesado la horrible noche.
Los gritos ahogaban el corazón,
y con el miedo entrando a la razón,
te quitaron la paz, a medianoche.
Hombres armados, y su aire fantoche
se quedan con tu única posesión.
Te queda partir, con resignación,
bajo el frío y el miedo del trasnoche.
En la ciudad, te recibe un reproche.
Qué humillante, vivir de compasión.
De a poco aumenta tu desilusión;
Pues aun no ha cesado la horrible noche.
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