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Los latidos de mi corazón se convierten en arritmia,
tortura y castigo para mi alma;
sin anestesia.
Entre la vida y la muerte,
fuiste la luz que iluminó mi paladar
para empalar palabras y textos que me hacían sentir consolado.
Siendo la diana yo, y la flecha tú,
la palabra quemó mi sistema...
Mis ojos inquietos no descansan,
guardan con asombro en la memoria
paisajes que en mi mente danzan,
porque son ya parte de mi historia.
De las montañas que acunaron mi vida,
voy bajando hacia el valle que se extiende
sin lomas, sin bajadas, ni subidas
sobre la planicie que en el horizonte se...