Gustavo Adolfo Jaramillo
GUSTAVO ADOLFO JARAMILLO
Tu miedo huye cuando vas a la guerra,
pues eres fuego que devora el suelo;
con tu pisada vas ganando el cielo
y tu conquista se difunde en tierra.
Guerrero fiel que habitas en mi mente,
eres el dueño de mi fiel razón,
tuyo es el trono de mi admiración
por ser un alma noble y tan valiente.
¡Pobre de ti, que marchas con tristeza!
Maldita suerte tu destino alcanza;
el llanto cruel va a cegar tu confianza
y arruinará, de tu alma su belleza.
No encontrarás en el amor tu escudo,
guarda su fuego para mi alma herida;
deja el rencor que te amarga la vida,
que en la batalla es enemigo mudo.
Serías un coloso sin igual
si tu misión fuera salvar el mundo,
mas hoy, guerrero de dolor profundo,
¡salva tu vida del final fatal!
Guerrero firme de armas afeadas,
tu gran misión es derrotar tu pena;
el amor, tu fe y tu ambición serena
serán las fuerzas para ti sagradas.
Con estas armas forjadas del alma,
la victoria llegará con el alba.
pues eres fuego que devora el suelo;
con tu pisada vas ganando el cielo
y tu conquista se difunde en tierra.
Guerrero fiel que habitas en mi mente,
eres el dueño de mi fiel razón,
tuyo es el trono de mi admiración
por ser un alma noble y tan valiente.
¡Pobre de ti, que marchas con tristeza!
Maldita suerte tu destino alcanza;
el llanto cruel va a cegar tu confianza
y arruinará, de tu alma su belleza.
No encontrarás en el amor tu escudo,
guarda su fuego para mi alma herida;
deja el rencor que te amarga la vida,
que en la batalla es enemigo mudo.
Serías un coloso sin igual
si tu misión fuera salvar el mundo,
mas hoy, guerrero de dolor profundo,
¡salva tu vida del final fatal!
Guerrero firme de armas afeadas,
tu gran misión es derrotar tu pena;
el amor, tu fe y tu ambición serena
serán las fuerzas para ti sagradas.
Con estas armas forjadas del alma,
la victoria llegará con el alba.