Ellos , los Hunos , lujuria de conquista y fama , con sus ejércitos monstruosos y su furia cegada : no muy diferentes a esta era moderna , ni tampoco a las ciudades dadas a las llamas futuras ; para un mundo cambiante , encontramos el corazón igual . Vivir con una herencia despiadada . No hay gracia en las guerras que enfurecemos y para Dios , una verguenza inmortal .
Esta es la perfidea del hombre , eso que él muestra , mirando a Dios , a qué distancia se aleja su ego, - del propósito del amor y la hermandad - profundo y más profundo en el Tártaro va : son sus caminos largos ,
pero sin demora , ahora sostenido por las fuerzas tensas del infierno , para la capucha bruta.
Esta es la perfidea del hombre , eso que él muestra , mirando a Dios , a qué distancia se aleja su ego, - del propósito del amor y la hermandad - profundo y más profundo en el Tártaro va : son sus caminos largos ,
pero sin demora , ahora sostenido por las fuerzas tensas del infierno , para la capucha bruta.