El tiempo es una muerte

Edith Elvira Colqui Rojas

Poeta recién llegado

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El tiempo es una muerte
vestida de caramelos.
Su boca es una fresa,
una fresa desvelada
sobre un pastel verde limón,
donde una gata sonríe
como si conociera el final de todas las horas.

El tiempo araña nuestros huesos,
vigila nuestros pasos
con un telescopio
de rostro elefante,
que espía el paso de los días
desde un cielo descansado.

Ayer estuvo ladrando,
mostrándome sus colmillos
junto a mi mesa tranquila,
mientras yo comía
alverjas y pescado,
como si la vida aún ignorara
la emboscada del calendario.

Este tiempo, Drácula insaciable,
quiere beberse
las ilusiones de mi sangre.
Ha montado un escenario absurdo
donde yo soy Caperucita Roja
y él, el lobo cruel,
que arranca las manzanas de la vida
con dientes de hielo.

Pero aún conservo
una semilla de sol
escondida en el bolsillo del alma.
Y aunque el tiempo me persiga
con sus relojes convertidos en lobos,
jamás podrá devorar
el bosque infinito
donde mis sueños siguen floreciendo.

Imagen y poema de Edith Elvira Colqui Rojas
 

Ver el archivos adjunto 66483


El tiempo es una muerte
vestida de caramelos.
Su boca es una fresa,
una fresa desvelada
sobre un pastel verde limón,
donde una gata sonríe
como si conociera el final de todas las horas.

El tiempo araña nuestros huesos,
vigila nuestros pasos
con un telescopio
de rostro elefante,
que espía el paso de los días
desde un cielo descansado.

Ayer estuvo ladrando,
mostrándome sus colmillos
junto a mi mesa tranquila,
mientras yo comía
alverjas y pescado,
como si la vida aún ignorara
la emboscada del calendario.

Este tiempo, Drácula insaciable,
quiere beberse
las ilusiones de mi sangre.
Ha montado un escenario absurdo
donde yo soy Caperucita Roja
y él, el lobo cruel,
que arranca las manzanas de la vida
con dientes de hielo.

Pero aún conservo
una semilla de sol
escondida en el bolsillo del alma.
Y aunque el tiempo me persiga
con sus relojes convertidos en lobos,
jamás podrá devorar
el bosque infinito
donde mis sueños siguen floreciendo.

Imagen y poema de Edith Elvira Colqui Rojas
Una gran reflexión sobre la naturaleza implacable y depredadora del paso del tiempo.
Es cierto que es una persecución constante y lleva a un gran deterioro físico.

Saludos
 

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El tiempo es una muerte
vestida de caramelos.
Su boca es una fresa,
una fresa desvelada
sobre un pastel verde limón,
donde una gata sonríe
como si conociera el final de todas las horas.

El tiempo araña nuestros huesos,
vigila nuestros pasos
con un telescopio
de rostro elefante,
que espía el paso de los días
desde un cielo descansado.

Ayer estuvo ladrando,
mostrándome sus colmillos
junto a mi mesa tranquila,
mientras yo comía
alverjas y pescado,
como si la vida aún ignorara
la emboscada del calendario.

Este tiempo, Drácula insaciable,
quiere beberse
las ilusiones de mi sangre.
Ha montado un escenario absurdo
donde yo soy Caperucita Roja
y él, el lobo cruel,
que arranca las manzanas de la vida
con dientes de hielo.

Pero aún conservo
una semilla de sol
escondida en el bolsillo del alma.
Y aunque el tiempo me persiga
con sus relojes convertidos en lobos,
jamás podrá devorar
el bosque infinito
donde mis sueños siguen floreciendo.

Imagen y poema de Edith Elvira Colqui Rojas
Gran poema estimada poetisa, me gusta las metáforas utilizadas. Un placer leerle, un gran abrazo y una buena semana
 

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