luna roja
Princesa de fuego
Mira, todavía no ha dejado de llover.
Hay raíces creciendo entre mis costillas,
buscan el agua vieja de tu ausencia,
y encienden luciérnagas cuando tocan la piel,
como si el dolor, de buscarte tanto,
pudiera hacer volver la luz a mi centro.
Estoy intentando llamarte,
pero hay un invierno de silencio entre nosotros.
Siento tus palabras caer como copos de nieve de mis ojos,
blancas, mudas, heladas,
abarcando todo aquello que no nos dijimos.
Cada parpadeo es una nevada que congela el aire,
y nos deja aún con recuerdos diferentes.
Ya no hay tierra que te espere.
Mira cómo la marea despierta en el bosque,
el mar subiendo por la escalera de los sueños,
paso a paso,
inundando los pasillos donde guardo tu sombra.
No temas naufragar;
cuando el agua llegue a nuestros labios,
flotaremos con el mismo espíritu.
de quien nos mira en todo.
Hay raíces creciendo entre mis costillas,
buscan el agua vieja de tu ausencia,
y encienden luciérnagas cuando tocan la piel,
como si el dolor, de buscarte tanto,
pudiera hacer volver la luz a mi centro.
Estoy intentando llamarte,
pero hay un invierno de silencio entre nosotros.
Siento tus palabras caer como copos de nieve de mis ojos,
blancas, mudas, heladas,
abarcando todo aquello que no nos dijimos.
Cada parpadeo es una nevada que congela el aire,
y nos deja aún con recuerdos diferentes.
Ya no hay tierra que te espere.
Mira cómo la marea despierta en el bosque,
el mar subiendo por la escalera de los sueños,
paso a paso,
inundando los pasillos donde guardo tu sombra.
No temas naufragar;
cuando el agua llegue a nuestros labios,
flotaremos con el mismo espíritu.
de quien nos mira en todo.