El hombre en su monte

FanÁngel

Poeta recién llegado
Savia triste y pellejos de libertad.
Savia traslúcida y sin llanto.
Mudo renacer en la corteza del árbol.
Deslumbrante llaga de la verdad.

Hay quien predice la libertad verdadera.
Hay quien predica la verdad de la religión.
Mas la suerte que grita aquel rumor
corre por los andares de la cojera.

Sobre la verde pradera del monte
se inclina la sierpe de plata,
que día a día desgaja
la presa de sus razones.

La libertad no está en las predicciones.
La verdad no está en salmos ni liturgias.
Está en el son de la música:
la libertad y la verdad es la sierpe cuando come.

Siglos y siglos nefastos
han tenido que correr
por una hoja de té
para beber desengaño.

Curioso el hombre en su monte,
tropieza con la verdad,
rompe las predicaciones
y halla, pues, la libertad.
 
Savia triste y pellejos de libertad.
Savia traslúcida y sin llanto.
Mudo renacer en la corteza del árbol.
Deslumbrante llaga de la verdad.

Hay quien predice la libertad verdadera.
Hay quien predica la verdad de la religión.
Mas la suerte que grita aquel rumor
corre por los andares de la cojera.

Sobre la verde pradera del monte
se inclina la sierpe de plata,
que día a día desgaja
la presa de sus razones.

La libertad no está en las predicciones.
La verdad no está en salmos ni liturgias.
Está en el son de la música:
la libertad y la verdad es la sierpe cuando come.

Siglos y siglos nefastos
han tenido que correr
por una hoja de té
para beber desengaño.

Curioso el hombre en su monte,
tropieza con la verdad,
rompe las predicaciones
y halla, pues, la libertad.
La búsqueda de la libertad y la verdad más allá de las doctrinas religiosas o las predicciones externas.
Muy sensato.

Saludos
 

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