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La esencia del diplomático
que tiene un rol protagónico
es ser del todo antagónico
pero mostrarse simpático.
A su proceder flemático
debe sumarle su mística
para exponer la estadística
y hacer pasar como eólica
la razón de su diabólica
y mortífera logística.
La esencia del diplomático
que tiene un rol protagónico
es ser del todo antagónico
pero mostrarse simpático.
A su proceder flemático
debe sumarle su mística
para exponer la estadística
y hacer pasar como eólica
la razón de su diabólica
y mortífera logística.
Está muy bien, Luis. En la historia del verso, las rimas invariablemente en esdrújulas tienen una connotación satírica. Me recuerda a aquella crítica del Romanticismo que hacían los partidarios del neoclasicismo, por aquel romance heroico escrito por Eugenio de Tapia, de más de 220 versos todos proparoxítonos (esdrújulos) que empieza: "No puedes figurarte, amigo Próspero, / cuánto me place el género dramático", o la fábula del gato, el lagarto y el grillo, de Iriarte.
Un saludo.