Dualidad 5

danie

solo un pensamiento...
Esa fue la primera vez, pero no la única…

Imagínense un peso muerto
impulsado por la acción física de una masa
muscular obtusa,
sin concepto alguno de dignidad.
Un peso aproximado de 92 kilos
dando un fuerte golpe en el estómago
y luego abalanzándose
hasta embestir con la furia de mil perros en celo.

Ahora, imagínense la fragilidad de un espejo,
un espejo en el que ella se maquillaba todos los días.
¡Ay!, si hablara el espejo… Mil veces le hubiese dicho
que siempre hay una rivalidad
entre lo más fuerte
y lo más blando, puro, débil.

Imagínense que esa noche
el perfume de la muerte
emborrachó con whisky barato
hasta a las estrellas que miran desde el cielo.

Después de eso, sólo queda para imaginar
la geografía cárdena
de aquel frágil cuerpo entre sábanas,
la vulnerabilidad quedando inconsciente
en el áspero asfalto de un dormitorio cualquiera.

Es fácil imaginar, pero por más
que imaginemos toda una vida
nunca llegaremos a saber como ella
cuánto llegan a doler las esquinas,
el concreto en el que se duerme
igual que en una almohada…
¡Ay! ¿Cuánto duele
el labio partido de una canción de cuna?

Imaginemos blanco y negro,
suave y áspero, frágil y fuerte,
cielo y tierra, bella y bestia,

Dios y el diablo. Bueno, esto último es para Dios…

—¡Óyeme Dios! Tú también puedes imaginar esa noche,
esa vez primera, pero no única
y sabrás cómo llorar lo que creaste
a tu semejanza.
 
Última edición:
Yo creo que estamos engañados.. lo mismo dios es verde, tiene antenas y mide 4 metros, ....o tiene cuatro patas y mueve el rabo cuando está contento, porque lo que es la semejanza con nuestra especie... ufff.
Excelente en forma y fondo, Danie. Un abrazo amigo.
 
Esa fue la primera vez, pero no la única vez…

Imagínense un peso muerto
impulsado por la acción física de una masa
muscular obtusa,
sin concepto alguno de dignidad.
Un peso aproximado de 92 kilos
dando un fuerte golpe en el estómago
y luego abalanzándose
hasta envestir con la furia de mil perros en celo.

Ahora, imagínense la fragilidad de un espejo,
un espejo en el que ella se maquillaba todos los días.
¡Ay!, sí hablara el espejo… Mil veces le hubiese dicho
que siempre hay una rivalidad
entre lo más fuerte
y lo más blando, puro, débil.

Imagínense que esa noche
el perfume de la muerte
emborrachó con su whisky barato
hasta las estrellas que miran desde el cielo.

Después de eso, sólo queda para imaginar
la geografía cárdena
de aquel frágil cuerpo entre sábanas,
la vulnerabilidad quedando inconsciente
en el áspero asfalto de un dormitorio cualquiera.

Es fácil imaginar, pero por más
que imaginemos toda una vida
nunca llegáremos a saber como ella
cuánto llegan a doler las esquinas,
el concreto en el que se duerme
igual que en una almohada…
¡Ay! ¿Cuánto duele
el labio partido de una canción de cuna?

Imaginemos blanco y negro,
suave y áspero, frágil y fuerte,
cielo y tierra, bella y bestia,

Dios y diablo. Bueno, esto último es para Dios…

Óyeme Dios; tú también puedes imaginar esa noche,
esa vez primera, pero no única
y sabrás cómo llorar lo que creaste
a tu semejanza.
Y todo tiene su otro lado. Insisto, todo menos el "cero", ese punto medio, quizás equilibrio u horizonte para diferenciar cada lado,,,Para marcar un punto de referencia, de un antes y un después...
Dios y el innombrable. Bien y mal....Libre albedrío para decidir el camino..
Me gusto tu propuesta...
Saludos hasta tu espacio danie!!!
Camelia
 
Esa fue la primera vez, pero no la única vez…

Imagínense un peso muerto
impulsado por la acción física de una masa
muscular obtusa,
sin concepto alguno de dignidad.
Un peso aproximado de 92 kilos
dando un fuerte golpe en el estómago
y luego abalanzándose
hasta envestir con la furia de mil perros en celo.

Ahora, imagínense la fragilidad de un espejo,
un espejo en el que ella se maquillaba todos los días.
¡Ay!, sí hablara el espejo… Mil veces le hubiese dicho
que siempre hay una rivalidad
entre lo más fuerte
y lo más blando, puro, débil.

Imagínense que esa noche
el perfume de la muerte
emborrachó con su whisky barato
hasta las estrellas que miran desde el cielo.

Después de eso, sólo queda para imaginar
la geografía cárdena
de aquel frágil cuerpo entre sábanas,
la vulnerabilidad quedando inconsciente
en el áspero asfalto de un dormitorio cualquiera.

Es fácil imaginar, pero por más
que imaginemos toda una vida
nunca llegáremos a saber como ella
cuánto llegan a doler las esquinas,
el concreto en el que se duerme
igual que en una almohada…
¡Ay! ¿Cuánto duele
el labio partido de una canción de cuna?

Imaginemos blanco y negro,
suave y áspero, frágil y fuerte,
cielo y tierra, bella y bestia,

Dios y diablo. Bueno, esto último es para Dios…

Óyeme Dios; tú también puedes imaginar esa noche,
esa vez primera, pero no única
y sabrás cómo llorar lo que creaste
a tu semejanza.
Soberbias letras que descansan sobre poéticas imágenes que flotan sobre lo ambiguo de la vida en la búsqueda de la episódica felicidad y el rastro difuso y efímero de quienes somos y la cercanía de nuestra pertenencia,abrazos.
 
Nos dejas un excelente poema, para reflexionarlo, con ese estilo tuyo tan personal que se zambulle siempre queriendo saber más.
Gracias por tu compañía Danie, y por tu arte.
Un abrazo
Isabel
 
Última edición:
Yo creo que estamos engañados.. lo mismo dios es verde, tiene antenas y mide 4 metros, ....o tiene cuatro patas y mueve el rabo cuando está contento, porque lo que es la semejanza con nuestra especie... ufff.
Excelente en forma y fondo, Danie. Un abrazo amigo.

Luis, me gusta más la versión de Dios de cuatro patas y moviendo el rabo de contento. Jajaja

Igual, no te preocupes amigo, que yo no sé nada de versiones de Dios, la única religión a la que le soy fiel es a mis escritos, y obviamente a los escritos de los demás que me lleguen en algo. Jajaja

Gracias por pasar amigo.

Un abrazo.
 
Y todo tiene su otro lado. Insisto, todo menos el "cero", ese punto medio, quizás equilibrio u horizonte para diferenciar cada lado,,,Para marcar un punto de referencia, de un antes y un después...
Dios y el innombrable. Bien y mal....Libre albedrío para decidir el camino..
Me gusto tu propuesta...
Saludos hasta tu espacio danie!!!
Camelia
claro... el cero no tienen mitad. La matemática no miente. jajaja y hasta es una buena idea para hacer un poema de ello. de la mitad del cero inexistente... En fin. Gracias Camy por pasar y por hacer este lujo de comentario.
Un abrazo grande.
 
Esa fue la primera vez, pero no la única…

Imagínense un peso muerto
impulsado por la acción física de una masa
muscular obtusa,
sin concepto alguno de dignidad.
Un peso aproximado de 92 kilos
dando un fuerte golpe en el estómago
y luego abalanzándose
hasta envestir con la furia de mil perros en celo. (embestir)

Ahora, imagínense la fragilidad de un espejo,
un espejo en el que ella se maquillaba todos los días.
¡Ay!, sí hablara el espejo… Mil veces le hubiese dicho (si)
que siempre hay una rivalidad
entre lo más fuerte
y lo más blando, puro, débil.

Imagínense que esa noche
el perfume de la muerte
emborrachó con su whisky barato
hasta las estrellas que miran desde el cielo. (hasta a las estrellas)

Después de eso, sólo queda para imaginar (solo)
la geografía cárdena
de aquel frágil cuerpo entre sábanas,
la vulnerabilidad quedando inconsciente
en el áspero asfalto de un dormitorio cualquiera.

Es fácil imaginar, pero por más
que imaginemos toda una vida
nunca llegáremos a saber como ella (llegaremos)
cuánto llegan a doler las esquinas,
el concreto en el que se duerme
igual que en una almohada…
¡Ay! ¿Cuánto duele
el labio partido de una canción de cuna?

Imaginemos blanco y negro,
suave y áspero, frágil y fuerte,
cielo y tierra, bella y bestia,

Dios y el diablo. Bueno, esto último es para Dios…

—¡Óyeme Dios! Tú también puedes imaginar esa noche,
esa vez primera, pero no única
y sabrás cómo llorar lo que creaste (como)
a tu semejanza.

La verdad es que, leyéndote, pienso en la autobiografía de un violador serial, no sé si esa habrá sido tu intención. Y no deja de ser una interesante dualidad la del violador y su víctima, por cierto. Jean Paul Sartre, sabedor de la dialéctica si los hubo, tiene una muy interesante obra de teatro llamada «El diablo y dios», donde se prueba como el exceso de perfección redunda en la más cruel de las maldades. Era la época de los nazis, claro...

Te dejo algunas notas sobre tu ortografía en la cita.

abrazo
j.
 
La verdad es que, leyéndote, pienso en la autobiografía de un violador serial, no sé si esa habrá sido tu intención. Y no deja de ser una interesante dualidad la del violador y su víctima, por cierto. Jean Paul Sartre, sabedor de la dialéctica si los hubo, tiene una muy interesante obra de teatro llamada «El diablo y dios», donde se prueba como el exceso de perfección redunda en la más cruel de las maldades. Era la época de los nazis, claro...

Te dejo algunas notas sobre tu ortografía en la cita.

abrazo
j.

Hola Jorge… Gracias por pasar. Con respecto a los apuntes, razón en todo, este poema ya es la tercera vez que lo edito, y sigo cambiando el texto… jajaja lo que no me cierra es el “solo”, en este caso, yo lo tildo por lo de (solamente) aunque sé que después del 2010 la RAE dijo que no hacía falta tildar el “solo” en el caso de solamente.



sólo (solamente) queda para imaginar ” relacionado a la descripción anterior.



Y el cómo también lo tildo, porque es la respuesta de la indirecta que no se hizo; pero creo que se da a entender. ¿Cómo llorar lo que creaste? Si imaginas Dios sabrás cómo llorar lo que creaste a tu semejanza…


Con respecto a la idea del texto, bueno hay algo así: violador, abusivo, bestia, diablo… llamémosle como queramos. También puede ser un hombre “mal llamado hombre” que le gusta someter a la víctima por el hecho de que se cree superior. Yo creo que muchos casos se pueden relacionar con lo escrito.

Es interesante lo que dices de la obra de Jean Paul Sartre. No la conozco, pero la voy a buscar.

Gracias por todo y un abrazo.
 
Última edición:
Esa fue la primera vez, pero no la única…

Imagínense un peso muerto
impulsado por la acción física de una masa
muscular obtusa,
sin concepto alguno de dignidad.
Un peso aproximado de 92 kilos
dando un fuerte golpe en el estómago
y luego abalanzándose
hasta embestir con la furia de mil perros en celo.

Ahora, imagínense la fragilidad de un espejo,
un espejo en el que ella se maquillaba todos los días.
¡Ay!, si hablara el espejo… Mil veces le hubiese dicho
que siempre hay una rivalidad
entre lo más fuerte
y lo más blando, puro, débil.

Imagínense que esa noche
el perfume de la muerte
emborrachó con whisky barato
hasta a las estrellas que miran desde el cielo.

Después de eso, sólo queda para imaginar
la geografía cárdena
de aquel frágil cuerpo entre sábanas,
la vulnerabilidad quedando inconsciente
en el áspero asfalto de un dormitorio cualquiera.

Es fácil imaginar, pero por más
que imaginemos toda una vida
nunca llegaremos a saber como ella
cuánto llegan a doler las esquinas,
el concreto en el que se duerme
igual que en una almohada…
¡Ay! ¿Cuánto duele
el labio partido de una canción de cuna?

Imaginemos blanco y negro,
suave y áspero, frágil y fuerte,
cielo y tierra, bella y bestia,

Dios y el diablo. Bueno, esto último es para Dios…

—¡Óyeme Dios! Tú también puedes imaginar esa noche,
esa vez primera, pero no única
y sabrás cómo llorar lo que creaste
a tu semejanza.
Danie nos deja un profundo poema para volver a leer más de una vez, marca mucho la escena

Es fácil imaginar, pero por más
que imaginemos toda una vida
nunca llegaremos a saber como ella
cuánto llegan a doler las esquinas,
el concreto en el que se duerme
igual que en una almohada…
¡Ay! ¿Cuánto duele
el labio partido de una canción de cuna?

reflexionaré sobre tus letras Un abrazo Carmen
 
Esa fue la primera vez, pero no la única…

Imagínense un peso muerto
impulsado por la acción física de una masa
muscular obtusa,
sin concepto alguno de dignidad.
Un peso aproximado de 92 kilos
dando un fuerte golpe en el estómago
y luego abalanzándose
hasta embestir con la furia de mil perros en celo.

Ahora, imagínense la fragilidad de un espejo,
un espejo en el que ella se maquillaba todos los días.
¡Ay!, si hablara el espejo… Mil veces le hubiese dicho
que siempre hay una rivalidad
entre lo más fuerte
y lo más blando, puro, débil.

Imagínense que esa noche
el perfume de la muerte
emborrachó con whisky barato
hasta a las estrellas que miran desde el cielo.

Después de eso, sólo queda para imaginar
la geografía cárdena
de aquel frágil cuerpo entre sábanas,
la vulnerabilidad quedando inconsciente
en el áspero asfalto de un dormitorio cualquiera.

Es fácil imaginar, pero por más
que imaginemos toda una vida
nunca llegaremos a saber como ella
cuánto llegan a doler las esquinas,
el concreto en el que se duerme
igual que en una almohada…
¡Ay! ¿Cuánto duele
el labio partido de una canción de cuna?

Imaginemos blanco y negro,
suave y áspero, frágil y fuerte,
cielo y tierra, bella y bestia,

Dios y el diablo. Bueno, esto último es para Dios…

—¡Óyeme Dios! Tú también puedes imaginar esa noche,
esa vez primera, pero no única
y sabrás cómo llorar lo que creaste
a tu semejanza.
Duelen las esquinas al leerte. Hay actos y reflejos que no deberían existir, y sin embargo somos en los espejos que no saben lo que les viene encima.
A veces creo que vemos demasiado, y eso hace sufrir; por supuesto que menos que a tantas "ellas"... Pero hay que ver.
Las primeras veces son las que sobran siempre en estos casos.
Ni rimas, ni métricas, ni malas artes... Muy buen poema, Danie.
Dios no es de este mundo... Y mal vamos, o va, si lo fuera.
Un abrazote.
 

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