IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Al filo del suicidio,
entendiendo a la muerte
como el frio que carcome los segundos,
segundos que nos salen por los poros,
piel de sangre,
alma de carne,
al margen de un derroche irreversible,
ese que nos hace observar
nuestros pasos aún sangrantes,
entre senderos carentes de claridad,
recuerdos efímeros y eternos,
aún se perciben en los sueños,
llaman a nuestra calma,
cambian por nuestra saña,
y aún le tememos a la locura del destino,
última pesadilla,
las penumbras abren sus fauces,
oscureciendo
lo único que quedaba en mis adentros,
irreconocible me encuentro,
indescifrable,
como la intrépida agonía del viento,
y aún se esparce,
exento, difunto,
entre los ecos de un pasado acabado,
de un presente violento.
entendiendo a la muerte
como el frio que carcome los segundos,
segundos que nos salen por los poros,
piel de sangre,
alma de carne,
al margen de un derroche irreversible,
ese que nos hace observar
nuestros pasos aún sangrantes,
entre senderos carentes de claridad,
recuerdos efímeros y eternos,
aún se perciben en los sueños,
llaman a nuestra calma,
cambian por nuestra saña,
y aún le tememos a la locura del destino,
última pesadilla,
las penumbras abren sus fauces,
oscureciendo
lo único que quedaba en mis adentros,
irreconocible me encuentro,
indescifrable,
como la intrépida agonía del viento,
y aún se esparce,
exento, difunto,
entre los ecos de un pasado acabado,
de un presente violento.