TheAiron56
Balatro
Amanece y me levanto
con el despertador rompiéndome los tímpanos,
son las siete treinta de la mañana,
me preparo una taza de café,
—un efecto tan débil
que me quiere dormir de nuevo—
el vapor se desvanece apenas doy un sorbo.
Salgo de mi departamento
y reviso la cerradura
de dos a tres veces.
Camino a la salida del edificio,
las luces en perfecto estado,
como si nunca se arruinasen.
La puerta abierta como siempre,
el pomo frío por el invierno,
nada nuevo.
Voy a la parada, vacía por estas horas,
si acaso veo uno que otro estudiante,
subo al transporte público,
tan lleno como un ascensor
con más de cuatro personas.
Llego al trabajo,
tomo un vaso de café antes de comenzar,
papeles por aquí, papeles por allá,
tal como mañana igual que hoy y hoy igual que ayer,
lo de todos los días.
con el despertador rompiéndome los tímpanos,
son las siete treinta de la mañana,
me preparo una taza de café,
—un efecto tan débil
que me quiere dormir de nuevo—
el vapor se desvanece apenas doy un sorbo.
Salgo de mi departamento
y reviso la cerradura
de dos a tres veces.
Camino a la salida del edificio,
las luces en perfecto estado,
como si nunca se arruinasen.
La puerta abierta como siempre,
el pomo frío por el invierno,
nada nuevo.
Voy a la parada, vacía por estas horas,
si acaso veo uno que otro estudiante,
subo al transporte público,
tan lleno como un ascensor
con más de cuatro personas.
Llego al trabajo,
tomo un vaso de café antes de comenzar,
papeles por aquí, papeles por allá,
tal como mañana igual que hoy y hoy igual que ayer,
lo de todos los días.