lesmo
Poeta veterano en el portal
A Lomafresquita
La tarde estaba cayendo
cuando escuché tus palabras,
no eran los golpes del viento,
ni eco de otras pronunciadas.
De pronto, de pronto el fuego
surgió de mis pobres ascuas,
de repente estuvo seco
el arroyo de mis lágrimas.
Entonces te vi a lo lejos
y se me fue de mi alma
el espejo hecho fragmentos
que al llanto multiplicaba.
¡Qué amenazantes reflejos!
¡Qué terroríficas caras!
Tenían los ojos ciegos,
sus lágrimas no mojaban;
¡qué espectrales movimientos
de aquellos labios de escarcha!,
eran mudos y eran huecos
y no me decían nada.
Y me dormí en aquel sueño,
temiendo me despertara
de aquella tarde de ensueño,
de soledad olvidada;
se te cayeron los versos,
no eran tuyos, resbalaban
de tus infinitos dedos
pero les salían alas:
y se te fueron…, se fueron
con las estrofas ingrávidas,
al cielo que habías hecho
para que allí te esperara.
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