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Relatar de otros, el amor.
Es un oficio triste.
Tan triste como las luces del atardecer.
Las que nos avisan que se acaba el día.
El día que se acaba, en relatos ajenos.
En ajenjo.
En poesía asesina.
- en melancolías sin lágrimas -
Gracias Oona, intenté meditar alguna vez, con esas apps de relajación y respiración profunda, funcionó por un tiempo, pero investigaré sobre lo que dices, muchas gracias!
Me han dado las tres de la mañana,
combatiendo, otra vez, el insomnio. Mis pupilas arden como esa arena triste que se queda tan cerca - y tan lejos - del mar.
Es en estas horas inciertas, rodeado de silencio, escuchando tu respiración acompasada, en las que el angustioso tic-toc del reloj hacen...
En las plumas del ánsar o anser anido sueños, tejidos finos de añoranza,
En sus suaves líneas reposo el juicio que a veces se nubla, de tormentas orgásmicas.
El ánsar o anser levanta el vuelo, cargando sobre sus ligeros hombros maletas llenas de esperanza.
Viaja sin perder tiempo, buscando el...
Gracias Maramín, me hiciste releer el poema y ciertamente tiene ese sentir, no me había percatado de un posible segundo significado, cuestión de perspectivas,
saludos
pAv
Es al atravesar el vacío, la sensación de muerte.
En los espacios que respiras, entrecortadamente.
Al enfrentar la pérdida y aguantar el dolor, en ese
espacio que nace y crece en el bajo vientre.
En los espacios que vives, desesperadamente.
Ahí es cuando a la vida, la coges por los bordes...
Horas del ayer
- que cuecen dolor-
por las mañanas.
Amapolas,
llenas de insomnio
y nomeolvides.
Separan el camino,
para mi voz,
de las memorias
[y un clavel poeta]
en un campo de azucenas.
Oye a mi esperanza
en tus silencios
llenos de ayeres.
Y de blancos crisantemos]
Sé...