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Yo soy la capericuta Roja
que sin lobo ni leñador se quedó,
el uno le hizo la trampa y el otro
de un zarpazo lo mató.
Mi capucha me queda ahora,
la herencia de mi abuela ya no,
pues la muy desgraciada está viva,
lobo infiel me abandonó...
Lo teníamos todo planeado,
el melodrama montado...
La espera desesperaba y dolía,
entre los cuatro o cinco días eternos
el dolor se soportaba entrando
y saliendo del hospital;
pero en ese último día,
y a las 9:53 de la mañana, mi pequeñita
como mariposa azul
se desprendió de mí,
su crisalida de amor.
La conexión y el re-encuentro
de nosotras...
Yo estoy segura de tu amor
en esos minutos del día, en estos y en los que vendrán.
Porque tu amor es recíproco
y yo estoy en esa reprocicidad.
Te juro amor mío,
que lo nuestro sin límites se mantendrá,
ya llevamos once años en aquello
y aún primaveral lo encuentro.
Es como el frescor de...
Te recuerdo mar...
aún te busco.
...Tu mujer de pies arenosos no te abandonó,
aún se acuerda del pacto...
y te promete con la última luz de atardecer regresar....
Este es el pacto!
y la promesa...
y mi ternura...
A ti vuelvo
viejo de barba blanca,
bufón de mi desgracia,
traidor de mi alegría...