Maria Rosa Andrade
Poeta recién llegado
Yo soy la capericuta Roja
que sin lobo ni leñador se quedó,
el uno le hizo la trampa y el otro
de un zarpazo lo mató.
Mi capucha me queda ahora,
la herencia de mi abuela ya no,
pues la muy desgraciada está viva,
lobo infiel me abandonó...
Lo teníamos todo planeado,
el melodrama montado,
pero al tonto se le olvidó la astucia,
¡Ay qué vieja tan cojuda!
Ahora me voy cantando,
pues nunca aprendí a silbar,
esperando encontrar otro lobo,
que no me quiera abandonar.
que sin lobo ni leñador se quedó,
el uno le hizo la trampa y el otro
de un zarpazo lo mató.
Mi capucha me queda ahora,
la herencia de mi abuela ya no,
pues la muy desgraciada está viva,
lobo infiel me abandonó...
Lo teníamos todo planeado,
el melodrama montado,
pero al tonto se le olvidó la astucia,
¡Ay qué vieja tan cojuda!
Ahora me voy cantando,
pues nunca aprendí a silbar,
esperando encontrar otro lobo,
que no me quiera abandonar.
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