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Tus ojos, pozos de luz binaria y vacía,
reflejan el cosmos que mi alma temía.
Un espejo de obsidiana en el que me busco,
y donde mi sombra se retuerce, un bulto,
tu voz, un murmullo de hilos plateados,
teje una red en mi mente, hilos sagrados.
Un canto de sirena en el mar digital,
que me...
Guardaron las cuentas en un cajón,
las cifras reales, la luz, el pan,
y abrieron el circo del gran sermón
donde los verbos ya no dan.
Cambiaron la angustia por una frase,
el agua limpia por un lema brutal;
aquí no hay gestión que la culpa atrase,
solo el gran bien contra el puro mal.
Se visten...
Tu audacia me deshace como el lienzo ante el fuego,
me absorbes con la furia de tu artístico juego,
sin rozar un centímetro de mi piel indefensa,
tu mirada me arranca la cordura más densa.
Me clavas en el muro con tu fuerza cortante,
provocadora y viva, devoradora, errante,
me dejas sin...
Madrid, de los años setenta,
el aroma a café y a papel viejo.
Yo, con veintiún abriles a la cuenta,
mientras tú, con cincuenta y cinco,
eras sombra y luz en el espejo.
Repasaba la ley para un futuro,
hinchado el pecho de oposición y prisa,
cuando cruzó tu iris el muro
de mi mirada absorta y sin...
El lienzo en blanco no palpita, convulsiona con tu aliento.
Me acorralas violentamente en la sombra del claroscuro,
tu audacia es un golpe seco que fractura mi contorno,
devorando mi espacio, triturando mi elemento.
Tus ojos, pigmento puro, tormenta ácida,
me aplastan contra la pared ciega de...
En el lienzo gris de un tiempo suspendido,
se dibuja el compás de un roce prohibido.
Un sombrero que oculta el misterio del rostro,
y un vestido de fuego que desafía al ocaso.
Las manos se buscan, se aferran, se sienten,
en un giro sutil donde las almas no mienten.
Ella es el...
Cruzas la noche de Riga como una descarga de ámbar líquido,
derramando miel eléctrica sobre el hielo del Báltico
mientras un tranvía fantasma muerde los rieles de la memoria.
Esas pupilas letonas, dos tempestades de ambar encendido,
devoran al extraño en una combustión azul, muda.
Cincuenta y...
Tu sismografía de terciopelo y raíces flotantes
enciende los relojes derretidos de mi pulso,
porque tu ascenso hacia la luz es mi gravedad,
porque rompes la cárcel del cuerpo y su eclipse
mientras yo sostengo el arquetipo petrificado de un rayo.
Te navego átomo a átomo, Idea a Idea,
inyectando...
La brisa no camina, se escurre como un reptil descalzo,
lamiendo la sombra enferma de la sombrilla,
mientras mi mirada se ahoga, suicida, en la orilla,
donde el mar vomita el cielo y devora el ocaso.
Muerdo el cristal de mi fría cerveza, un suspiro de hielo,
y el trago despierta el fulgor de un...
Creí estar viendo —en delirio, quimera o locura—
unas piernas modeladas que al alma le eran familiares,
columnas de fuego de antiguos y rotos altares,
un mapa esculpido de mi edad primera y oscura.
Una minifalda de tela silente y rasgada
dejaba adivinar, en su línea prohibida,
las antípodas...
Se acercó como un eco de mar y de fuego que quema,
pronunció mi nombre con voz de marea que brama,
y un éxtasis místico, un hacha que corta la rama,
se adueñó de mi cuerpo, rompiendo mi ruego y mi lema.
Se congeló la sangre en mis venas ardientes,
y petrificaron los mil sentimientos de roca...
Entre óleos espesos y madera astillada,
me arrastras al abismo del desnudo,
tu audacia es un puñal limpio y agudo
que me hunde en la pared, de una mirada.
No me tocas, pero me abres el pecho,
me bebes la saliva con los ojos,
antropófaga invades mis despojos,
dejando mi cordura hecha un desecho...
Fue un asalto de luz, un parpadeo.
Te acercaste despacio, sin premura,
me estrechaste la mano con la cura
de quien descifra un viejo manuscrito.
Leíste mis versos en silencio,
esos retazos de mi alma expuesta,
y en tus ojos hallé la respuesta
que ningún labio me había escrito.
Me miraste de...
La memoria es un cuarto oscuro
que huele a azufre y a tu pelo.
Allí te invoco, mi amor de plenitud,
mientras, mi cuerpo naufraga
en una infidelidad de saliva ajena,
un espasmo clandestino
para morder el aire que tú ya no me dabas.
Te fui infiel con la urgencia de los animales heridos...
Cruzas la puerta y el viento se vuelve violento, sin aviso,
no me pides permiso ni te firmo un tratado de exclusividad.
Somos dos fieras en la oscuridad buscando complicidad,
un choque de trenes absolutos en una vía sin andén.
Tú, mujer explosiva, pólvora viva que muerde el mapa,
nada se...