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Quiero ser yo y no quien tú, o yo, hubiesemos querido ser yo.
Quiero ser yo y no convertirme en el constructo, que por constructo, no soy yo.
Quiero ser yo quien soy y complacerme en que soy, en fin, como soy yo.
Quiero ser yo antes de ya no ser y haber sido siempre, entonces, quien no era yo.
Amigo Paco, claro que se puede aplicar los mismos versos al té, estoy convencido que algún poeta japonés habrá dedicado algún magnífico poema al té. Para muchos de ellos el té es una experiencia religiosa literalmente hablando. Gracias. Un abrazo.
Gracias spring por pasarte por mis letras. Me alegro que te haya gustado el poema y que compartas también la experiencia casi mágica del tomar café, el "néctar negro de los dioses blancos". Un abrazo.
Gracias Paco por detenerte en mi humilde producción y por la valoración del poema. Fue el regalo que le hice a mi mujer por el día de los enamorados: una declaración de amor actualizada a los 30 años de matrimonio y una rosa.
Un abrazo.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Me traslada y me conecta allá, hasta la niñez,
Es la casa, la cocina, la templada calidez.
Café amargo, café dulce, pero café,
Es un rito religioso que yo nunca omitiré.
Es cariño, es palabra y silencio a la vez...
Gracias Jazmín por la bienvenida y por el deseo de que anide en este portal. Espero que así sea porque creo que la poesía es herramienta eficaz en el acercamiento a lo fundamental de la vida y a lo esencial del hombre.
Un abrazo.
La mujer que amo ¿cómo es?
Más que mil palabras un gran silencio haré y en él esconderé aquellas tantas cosas que ya nunca olvidaré.
Sensual y bella, alegre, segura es; mi energía y mi sol, ella es. ¡Cuanto me ha dado que nuca compensaré!
Amor y compañera en mil batallas es, de duras batallas...
Gracias por la bienvenida, sí, soy cubano, pero poeta... mejor aprendiz de poeta :) Ya me dí cuenta de que no es el foro adecuado para el poema. Lo escribí en el camino de mi pueblo a la Habana para tomar el avión que me traería de regreso España, de ahí su melancolía, era la mía. Un saludo.
Mece el viento a la yagruma entre sus verdes y blancos,
Mece el viento aquellos plátanos entre sus verdes más anchos,
Mece el viento a un pino con un susurro de encanto,
Mece el viento a la distancia y también a lo cercano,
Mece el viento, mece el viento al viento,
¡Y a mi bohío que extraño!