Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
LA NENA
La nena escupió a dos pies de sus manos,
lanzando un hechizo al siglo que se va:
No te irás, le dijo, y se limpió la saliva,
no termino de nacer, no se hablar ni andar,
nadie me entiende aún,
no me entregues al abismo de mis días.
La nena que no quiere dejar de ser nena
tiene...
¿DÓNDE ESTABAS?
¿Dónde estabas cuando humillé mis labios,
cuando mis letras besaron impías manos
y afectos del mundo me ultrajaron?
¿Dónde estabas cuando blandí tristeza
y era mi pecho una oxidada armadura,
inútil, hundiéndome en mi propia ciénaga?
¿Dónde estabas cuando me vieron las...
Un placer leer letras como estas. Creo que estos pensamientos tristes, este hastio de las desidias de mundo embarga a todas las almas sensibles con una perioricidad monótona.
Triste poema girando en torno a la inercia. Me ha gustado mucho todo el poeama, pero sobre todo esa frase de aceptación en tercera persona: "Cualquiera predicaría: "hay que limpiar el polvo"" y las lineas de huida final: "Salgo.../porque todas las puertas/están abiertas".
Magnífico poema, Angel. Has conjugado en pocas lineas con imágenes precisas los hechos más tristes de la vida, en la forma exacta y sin descuidar la rima. Mi sincera admiración.
UN CUENTO
Subió la doncella a lo alto
de un monte desconocido;
subió y subió amando
el dolor, el cansancio,
las lágrimas, lo sufrido.
Y con su pecho de cisne,
candoroso, blanco, contrito,
gritó, enamorada: ¡Amor!
Amor... Amor... Amor...
Le respondió la voz de eco
que tiene el...